| ||||||
|
|
ESTOY A FAVOR DE LA GUERRA
Sí, soy Martín Maglio y estoy a favor de la guerra porque me pone mal... Ver chicos pidiendo por la calle, que tienen hambre y sufren todos los días. Ver a un famélico perrito tambaleándose por no haber comido vaya uno a saber desde cuándo. Tener alumnos que hace 3 días no comen y muchas veces no tengo el dinero suficiente en el bolsillo para ayudarlos a pesar de trabajar todo el día y también los fines de semana. Escuchar a mucha gente decir que votará por los mismos que nos han traído a esta desastrosa situación. Escuchar a candidatos hablar pavadas sin tener el más mínimo conocimiento de los aspectos más sencillos y fundamentales de la política y la economía. Que los caudillos políticos se burlen de la gente afirmando hipócritamente lo contrario a lo que han hecho. Que se sigan comprando votos con dinero, transporte y hasta amenazando con no pagar más los subsidios por desempleo ¡y la gente no se da cuenta que en el cuarto oscuro puede hacer lo que quiera! Que se diga que no se sabía lo que todos –se supone- deben saber de los candidatos para justificar lo que dicen votarán o callarse por vergüenza. Que se diga que votará por fulanito porque en su época estuvo bien sin tener en cuenta lo que le hizo a la mayoría de la gente y al país. Que haya sindicalistas que traicionen a sus compañeros. Ver el potencial de la riqueza de un país diezmado y que mucha gente mire para otro lado y haga gala de una falta de memoria que espanta. Que se hable por detrás para justificar los desatinos propios. Que haya docentes que apoyen a los que destruyeron la educación en este país. Sí, estoy a favor de la guerra, “la guerra contra la ignorancia", la propia y la de gran parte del pueblo argentino que parece no aprender de las enseñanzas de nuestra historia. Hace ya muchos años que estamos viviendo experiencias que cualquier otro pueblo hubiese aprovechado para aprender y nosotros no. Estoy a favor de “la guerra contra la ignorancia” y a mí me van a encontrar siempre en la trinchera.
Federico Martín Maglio - abril 2003 |