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LA FAMILIA COMO PRIMERA ESCUELA Y LA EDUCACIÓN Prácticamente nadie discute que la familia "debería" ser la primera escuela. Claro, pero en un mundo ideal, que no es el que me toca vivir en la República Argentina en la mayoría de los países subdesarrollados. Muchas son las razones por
las que este postulado básico no se cumple… 2) Medios masivos de
comunicación: Estos medios "lavan la cabeza" de mucha gente que no tiene
herramientas intelectuales ni procedimentales suficientes para verlos
críticamente. Faltan conocimientos de todo tipo porque el nivel educativo
general es muy bajo. Ya no existe el "argentino medio" de gran cultura ni las
universidades que envidiaban hasta en el primer mundo. La crisis y la política
liberal que sufrimos desde mediados de la década de 1970 ha hecho estragos en
toda América latina. Ahora vale el "no esfuerzo", "sin trabajar", "tengo que
aprobar porque tengo derecho al título" y todo lo demás que comentaban algunos
de ustedes. 3) El ser humano tiene una diferencia fundamental con respecto a los animales y es que puede tener ideas abstractas. A las mismas se llega por medio de la lecto-escritura. La cultura del videoclip está destruyendo la lecto-escritura en las nuevas generaciones. Podemos referirnos a los últimos informes de UNICEF-PIRLS que hicieron estudios entre niños de 9-10 años y en adolescentes de 15 y el resultado es el mismo: Cada vez leen menos y no entienden textos simples. 4) Hoy, la gente de recursos altos se está refugiando en barrios privados con mucha seguridad (cámaras, alarmas, vallado, todo cerrado, muchos guardias, etc.). No se puede salir a la esquina sin miedo a que “te peguen un tiro” por un par de zapatillas. Esto está influyendo en la educación ya que los mismos alumnos cuestionan la escuela como institución que acredita conocimientos con un certificado. Muchos ingenieros son taxistas y muchos otros son desocupados. 5) En las escuelas tenemos graves problemas con las "familias". Cuando se cita a los padres por alguna falta, rara vez aparece alguno, muy rara vez. Cuando aparece, lo primero que hace es cuestionar a la escuela y al docente; este cuestionamiento se hace de forma agresiva, con epítetos de todo tenor y encima hablando con faltas garrafales de ortografía (como le decimos por aquí). En conclusión: Sólo puede haber tener una primera escuela en la familia si la familia tiene una sólida formación y/o educación, tanto en valores como en conocimientos. En un contexto así, la escuela sería un complemento de la familia. Pero hoy la escuela es todo: Da de comer, enseña a lavarse, enseña a comportarse y respetar a los demás, enseña a escuchar a otra persona... y, si le queda algo de tiempo, enseña a leer y escribir. ¿Por qué? Porque hoy la institución familiar está destruida y la crisis de valores es estrepitosa. Por ello, si bien estamos de acuerdo en que la familia debe ser lo primero en la educación, lamentablemente en esta realidad sólo en sueños o en un mundo ideal podría darse. Ese sueño y ese mundo se podrían dar si las condiciones económicas y sociales cambiaran para mejor. Si así sucediera, las urgencias cambiarían y, de persistir una buena campaña estatal para rever la escala de valores familiares, quizá en 10, 15 o 20 años podamos rehacer el tejido social. Para finalizar, damos un ejemplo. La conductora de televisión con mayor audiencia es Susana Giménez (entre 20 y 30 puntos de rating). Esta persona recibe llamados telefónicos de gente que le dice "te quiero mucho", "te veo todos los días", "te mando un beso", "mi hija quiere ser como vos", etc. Lo terrible es que esta "señora" le ha robado 10 millones de dólares a una fundación para niños de la calle y ha hecho firmar a discapacitados formularios para importar autos Mercedes Benz sin impuestos y luego venderlos en una agencia a gente sin discapacidad. Y sigue libre. Es la misma que le preguntó si en la Patagonia encontraron dinosaurios vivos. Esta “persona” es tomada como ejemplo, como “modelo”. Estando así las cosas, a los docentes se nos hace cada día más difícil la tarea de formar a las nuevas generaciones. Federico Martín Maglio - Agosto de 2003 |