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¿Quién es la bomba? I Extracto de Cartas de lectores del diario Infoterra
12 de arcor de 312 Señor Director: La guerra entre los Krillish y la Organización Espacial de Libre Comercio (OELC) es el enfrentamiento de dos formas de concebir la vida completamente diferentes e irreconciliables. Los Krillish son unos salvajes que desconocen completamente el orden natural de las cosas, desprecian los principio de autoridad y representatividad que debe tener toda democracia y que los humanos hemos sabido propagar por varios sistemas solares, generando de esta forma nuevos mercados y rutas comerciales que enriquecen económica y culturalmente a todos los pueblos que son tocados por esta corriente civilizadora. Los valores de la democracia y el libre comercio son continuamente dañados por nuestros enemigos, quienes roban nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo, liberándolos luego de las restricciones que imponen las leyes de propiedad intelectual, uso de licencias y derechos corporativos de autoría.[...]. La capacidad de los Krillish para absorber tecnología y posteriormente liberarla de restricciones fue lo que determino la implementación del estándar denominado “distancia mínima de seguridad” en todas las naves de combate de la OELC. La norma establece que cuando una nave Krillish se acercara a menos de 4 Km de una nave de la OELC, el capitán de la misma la autodestruirá para prevenir la captura y el robo de los logros tecnológicos de nuestra cultura contenidos en su interior. Los 400 tripulantes de cada una de nuestras naves de combate comprenden que este sacrificio es necesario para la preservación de nuestra cultura y la victoria en esta guerra justa y necesaria. Ante este ejemplo de valentía y sacrificio de nuestras tropas resulta indignante que haya quienes, amparados por una mal entendida libertad de expresión, afirman desde algún oscuro seminario o en alguna despoblada conferencia que “Ellos” solo ven las cosas de otro modo, que Krillish en su idioma significa “Comunidad” y que el habito de estudiar nuestra tecnología y liberarla para su uso sin patentes, sin registros de propiedad y sin restricciones de ningún tipo, tiene mas que ver con una concepción solidaria de la civilización que con el robo de patentes, marcas y derechos aduaneros que, según estos trasnochados, tanto “horroriza” a la OELC. Lo que “horroriza” a todos los hombres civilizados es la liviandad, rayana en la traición, con que estos extremistas tratan una cuestión tan cara a nuestras mas preciadas tradiciones. En su momento, trescientos doce años atrás, mi ilustre ancestro Guillermo Puertas, al fundar la OELC, nos advirtió que surgirían estos extremismos románticos y subversivos. El gobierno debiera ya mismo tomar cartas en el asunto y limitar estas expresiones falaces y dañinas. María Julia Puertas 19 de arcor de 312 Señor Director: Quisiera aportar algunas precisiones sobre la carta del 12 de arcor de 312 de la lectora María Julia Puertas. En primer lugar quiero destacar que la forma de pensamiento de la comunidad Krillish, cuyo lema es: Lowë ax Ame, Lowë No-Am (Queremos la Libertad, Queremos Pensamiento Libre), es compartida por una gran cantidad de personas a lo largo y a lo ancho de la OELC (las cuales son sistemáticamente silenciadas por los medios de comunicación) y no solamente por los concurrentes a “algún oscuro seminario o en alguna despoblada conferencia”. [...] En segundo lugar es bueno que el público sepa lo que nuestros soldados opinan realmente de la “distancia mínima de seguridad”. La mayoría de los capitanes ignoran la directiva de autodestrucción, por lo que se han instalado en las naves bombas automáticas que estallan cuando se llega al límite permitido. [...] Extraoficialmente, antes de zarpar, los capitanes de las naves de combate designan una “comisión” de tripulantes para buscar la bomba de autodestrucción y desactivarla pues, a nadie le resulta atractivo morir 4 Km antes de tiempo. Cuando se implemento la “distancia mínima de seguridad” la OELC fue algo ingenua al instalar los dispositivos de autodestrucción. Los tripulantes de las naves los encontraban y los desactivaban con facilidad, luego de lo cual fueron escondidos en lugares más recónditos. Como la taza de hallazgos seguía siendo alta camuflaron las bombas para que parezcan objetos de uso cotidiano, la muerte podía estar en un sillón, en una cama, en una lámpara o en el retrato del presidente. Pero aun así algunas autodestrucciones seguían evitándose, con las consecuentes pérdidas “económicas y estratégicas”. De nada sirvió endurecer las sanciones para los que desoían la ley, la gente prefiere ser un fugitivo vivo que un héroe muerto. Se decidió entonces incluir entre el personal un androide que tuviera la bomba en su interior. Aun así algunos eran descubiertos y recibían una descarga de positrones que los desactivaba en el acto. Por esta razón el diseño de los androides evoluciona a medida que son encontrados, cada vez parecen más humanos. Lastima que no se pueda decir lo mismo de nuestros dirigentes. Luis Alberto García
II Los Amigos
En la nave GP-3 (más pomposamente llamada “Guillermo Puertas IIIº”) el Capitán Alejandro Gomila tomó el mando luego de dos años de inactividad, cumpliendo con la insólita decisión de volver al servicio, cosa que hasta la fecha ningún sobreviviente de una autodestrucción había hecho. Sobre la base de su amarga experiencia con la “distancia mínima de seguridad” su primera medida (no consignada en la bitácora) fue nombrar una “comisión” de búsqueda, con la recomendación de no descartar absolutamente ninguna posibilidad, ya que su nave anterior se había aproximado a 3,9 Km del enemigo y el cocinero de abordo explotó. Él era la bomba. Nadie lo tuvo en cuenta pues supusieron que un androide no podía tener mal aliento. Solo el Capitán Gomila sobrevivió y no tenía intenciones de perder un solo tripulante de la GP-3 fuera de una batalla. –¡Estos hijos de puta!– Pensó en voz alta el comandante Iriarte. El comentario sacó al Capitán de un momento de abstracción. Martín Iriarte 1º oficial de la GP-3 solía dejar que se filtren pensamientos por su boca y como en esta oportunidad había testigos de sus cavilaciones decidió completar la idea. –Estos hijos de puta de a poquito nos han hecho cambiar la pregunta. Primero fue ¿Dónde está la bomba?, después nos pareció natural preguntar ¿Qué cosa será la bomba? Y al final llegamos aquí y con toda tranquilidad queremos saber ¿Quién es la bomba? –a medida que hablaba se le notaba mas enojado– y yo pregunto ¿por qué nos acostumbramos a que las cosas sean progresivamente más perversas? –Antes yo me preguntaba lo mismo Señor Iriarte– Dijo el Capitán, que solo lo llamaba Señor cuando estaban en servicio pues eran amigos desde los tiempos de la academia militar. –Después de mi accidente me convencí de que somos soldados, que las cosas son así y que así tenemos que afrontarlas– –Pero Usted antes del accidente no pensaba de esa forma, era más crítico de la guerra y sus perversiones, ¿por qué cambió?– –No sé, nacer de nuevo o como decían los médicos, que me hayan hecho de nuevo me cambió la cabeza – Iriarte quedó en silencio. Gomila continuó hablando –Ya no me cuestiono tantas cosas como antes, simplemente cumplo mi trabajo y trato de proteger a mi tripulación, respecto a eso, vamos a ver si apuramos el tema de saber quién es la bomba antes de enfrentar a los Krillish– –Si Señor– contestó el 1º oficial –; en eso estamos, pero como Usted bien sabe, hasta que sepamos quien es, cada uno solo puede confiar en si mismo– –Por favor no descarte a nadie por su mal aliento– –No Señor. Ni por el sudor. Además estamos verificando historiales de la tripulación buscando inconsistencias en sus entrevistas de admisión, se rumorea que hay nuevo tipo de androide que tiene grabada fragmentos de la memoria de personas reales. –OK. Señor Iriarte, manténgame al tanto–
III La Batalla
La alarma sonó, la computadora proclamó: Nave enemiga a 200 Km y acercándose. Defensas activadas. Armamento cargado. Todo el personal debe ocupar sus puestos de batalla. El Señor Iriarte dio las órdenes pertinentes: –Artilleros preparen sus armas y disparen a mi orden. Tropas de asalto ocupen sus unidades de abordaje y comiencen el asalto en cuanto las defensas enemigas estén operando al 15%– Nave enemiga a 180 Km y acercándose. El oficial de comunicaciones abrió un canal y el Capitán dijo: –Esta es la nave GP-3 de la Organización Espacial de Libre Comercio, Solicitamos identificación y motivos de su ingreso a un área restringida–. Nave enemiga a 160 Km y acercándose. Se escuchó un sonido incomprensible y a continuación la traducción de la computadora –Esta es la Nave No-Am de la comunidad Krillish, nos dirigimos a las colonias de dick-7 para realizar una transferencia de tecnología minera U-622, nosotros no aceptamos la existencia de zonas restringidas– Nave enemiga a 140 Km y acercándose. –Habla el Capitán Alejandro Gomila de la nave GP-3, la trasferencia que pretenden realizar esta prohibida por las leyes de patentamiento y licencias tecnológicas, si continúan con su avance me veré obligado a ordenar un ataque. Por favor evitemos el derramamiento de sangre.–Gomila sabia cual seria la respuesta. Nave enemiga a 120 Km y acercándose. Se recomienda abrir fuego. –Habla el Responsable de decisiones Mertolk de la nave No-Am, el conocimiento es libre y da libertad, solo la libertad merece nuestra sangre. –La última frase fue repetida por un coro mental formado por todos lo veteranos de la GP-3. Nave enemiga a 100 Km y acercándose. Se debe abrir fuego. La suerte estaba echada. El Capitán pregunto: –Señor Iriarte ¿quién es la bomba?– –No tengo idea Señor. Vamos a tener que tratar de no acercarnos– –Comprendido. Tengan listas las pistolas positrónicas. Inicien el ataque– Nave enemiga a 90 Km y acercándose. En cuestión de segundos todo se convirtió en un infierno. Los Krillish eran pacíficos pero no pacifistas, no mataban con gusto aunque no vacilaban si lo consideraban necesario. El intercambio de disparos era incesante y demoledor. Ambas naves sufrieron daños considerables y numerosas bajas. Lo peor para los humanos era que a pesar de sus esfuerzos la No-Am no dejaba de acercarse, no podían destruirla, no podían detenerla y no podían alejarse. Mientras tanto la maldita computadora seguía con su letanía indiferente. Nave enemiga a 60 Km y acercándose. Aproximándose a la distancia mínima de seguridad. La mente de todo el mundo a bordo de la GP-3 estaba dividida en dos, la parte del frente, la evidente, la que controlaba las acciones, se dedicaba a la batalla y la otra parte, la de atrás, la que no aflora pero pesa se obsesionaba con la pregunta “¿quién es la bomba?”. El motor principal recibió un impacto directo y dejo de funcionar. Nave enemiga a 50 Km y acercándose. Se recomienda iniciar secuencia de autodestrucción. –¡Autodestrucción las pelotas!– Gritó alguien y el puente de mando recibió un impacto indirecto, el oficial de comunicaciones y el 1º piloto murieron en el acto, el 2º piloto, sin tiempo para lágrimas, hacía lo que podía por no perder el control de la nave. Martín Iriarte, todavía en su puesto tenía un corte en la frente y un trozo de metal clavado en la pierna derecha. Como siempre y más ahora se le escapo un pensamiento: –¡La puta madre! ¿Quién es la bomba?– –¡Martín!– La voz del Capitán llamándolo por su nombre de pila en medio de la batalla lo angustió por encima del dolor. –¡Te juro que no sabia nada!– dijo la voz de Gomila. Iriarte se dio vuelta y vio que su amigo alzaba el brazo derecho. En lugar de la mano tenía un muñón ensangrentado del que salían cables, restos de plástico y aluminio. Con voz quebrada le dijo: –La bomba soy Yo– Nave enemiga a 40 Km y acer... |
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