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RISAS Mary Trincado Madeo Que
no se apaguen, que
pueda verlas siempre como
un nítido dibujo, como
un aire fresco que
regala la
confianza y las
estrellas que se
encienden en
tus ojos, si
es que ríes. Y
la luz que se da
a luz, de pronto en tu
mirada y
ese ruido gutural
de carcajadas que
quien sabe por
qué quiso Dios regalarnos
en medio de
la risa que presagia
más risa todavía. Que
no se apague nunca, que
el derroche siga, siempre
tintineando en
nuestra casa, por
las aulas, en las calles, que
se inunde el mundo con
sus plazas si
es posible de
tu risa, de la mía, de
los nuestros, y
de todos los
que tienen sombras
grises en
el cielo y
más aún en los profundos pliegues
de sus almas...
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