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Economistas que representan a diferentes sectores e intereses se
manifestaron ayer sobre las restricciones establecidas sobre los depósitos.
Aunque variadas, las opiniones coincidieron en el rechazo general. Los
argumentos fueron desde la “violación a los derechos de propiedad”
hasta “un parche que no podrá recuperar la credibilidad”, pasando
por la idea de que profundizará aún más la recesión. Los menos críticos
destacaron que se trata sólo de una medida de emergencia para evitar la
caída del sistema financiero.
Jorge Avila (CEMA)
“Me parece espantoso. Jamás en la vida esperé esta situación de
semejante descomposición. Pensé que el control de cambio y las tasas
reguladas pertenecían a la historia. Se estarán violando los derechos
de propiedad. Y además, con estas medidas la corrida se evitará, pero
por muy poquito tiempo”.
Juan Luis Bour (FIEL)
“La restricción sobre los retiros de depósitos hará que la
gente tenga desconfianza en el sistema. Es una manera de poner arena en
los engranajes. Es difícil creerle a un Gobierno que cambia las cosas
cada 15 días. Cualquier medida de este tipo de frenar una corrida tiene
que ir acompañada de un cambio de expectativas. Esta es una jugada para
ganar tiempo muy ingenua. Se va a detener un poco la corrida, pero no la
va a impedir”.
Martín Hourest (CTA)
“La dolarización de los depósitos fue el peor camino. Es una
nueva apuesta para sostener el modelo de acumulación con eje en el
sector financiero salvando los activos del sistema. Pero se trata de una
dolarización ficcional, porque sólo hay dólares para responder por el
M1 (dinero circulante), a lo sumo por el M2 (también cuentas corrientes
y caja de ahorro), pero nunca para el M3 (con depósitos a plazo) ¿De dónde
van a salir los dólares para las siguientes operaciones, para el
turismo, para giros de utilidades, importaciones, intereses de deuda,
etc.? Lo único razonable en este contexto es un rígido control de
cambios y la administración de las reservas para preservarlas”.
Sebastián Brioso (Standard & Poors)
“Se trata de decisiones defensivas para evitar la caída del
sistema financiero, lo que sería algo terrible para la economía. Ahora
es necesario mantener la calma, porque el sistema financiero es sólido
y tiene margen para aguantar una salida de depósitos fuerte. La salud
del sistema financiero es una condición necesaria para salir de una
crisis”.
Carlos Heller (Banco Credicoop)
Si bien es un “proceso de bancarización forzada, no significa
confiscación de los depósitos. Tampoco comparto la idea de que se
trate de un congelamiento, sino que se trata de lograr que no haya fuga
del sistema. Si bien se permitiría retirar en efectivo 1000 pesos
mensuales (pero no más de 250 por semana), no habría ningún límite
para efectuar pagos. Además, es algo que en otros países se hizo en un
proceso cultural y de largo tiempo, acostumbrando a la gente a utilizar
los medios de pago electrónicos. Por otra parte, se quiere
definitivamente dar un paso muy fuerte en el sentido de blanquear al máximo
la economía, evitar la evasión y mejorar la recaudación. No hay país
viable sin una economía en blanco”.
Roque Fernández (CEMA)
“Se están atacando las consecuencias y no las causas, porque
evidentemente la gente que retiró sus depósitos tiene falta de
credibilidad en el Gobierno. Lo que se está haciendo no es muy bueno
porque, cuando alguien quiere retirar dinero, la única solución es dárselo
y después trabajar sobre las causas de los retiros. Pero al bloquearles
la salida, mi sensación es que la situación va a empeorar, porque
cuando esto se quiera levantar, la gente tratará de sacarlo todo de
golpe, con lo cual se entra en una trampa”.
Marcelo Lascano
Las medidas pueden profundizar la desconfianza. Los integrantes del
gabinete económico deberían pensarlas mejor. Quiero que tengan buenos
resultados y espero que les vaya bien, pero creo que con esto van a
profundizar la falta de credibilidad. El mundo opera de otra manera y
por alguna razón nadie compra este modelo económico”.
José Luis Espert
“La probabilidad de que la gente no vuelva a ver los depósitos es
muy alta. Sin dudas, la implosión económica se acelerará. Esta decisión
mata a la economía en negro, que en la Argentina alcanza el 40 por
ciento, por lo cual no cabe la menor duda que la economía va a seguir
implotando. Esta limitación a las extracciones es un congelamiento de
los ahorros y el comienzo de una profundización de la crisis financiera
y económica de características monumentales. La poca gente que pueda
ahorrar va a comprar dólares y los va a mandar afuera. Con tal de no
devaluar se hace cualquier barrabasada en materia económica”
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