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VETERANOS DE ESTADOS UNIDOS
PIDEN A SOLDADOS CUESTIONAR LA GUERRA CONTRA IRAK
Somos veteranos de las fuerzas armadas de
Estados Unidos. Estamos con la mayoría de la humanidad - incluidos millones en
nuestro propio país - en oposición a que Estados Unidos desate una guerra
implacable en Irak. Hemos visto muchas guerras, tenemos muchas visiones
políticas y todos estamos de acuerdo en que esta guerra está mal.
Muchos de nosotros creímos que servir en el ejército era nuestro deber, y que
era nuestro trabajo defender este país. Nuestras experiencias en el ejército
provocaron que cuestionáramos mucho de lo que se nos enseñó. Ahora creemos que
nuestro deber verdadero es alentarlos a ustedes, como miembros de las fuerzas
armadas, para que averigüen por qué se les está enviando a luchar y a morir, y
qué consecuencias tendrán sus acciones para la humanidad.
Los llamamos a ustedes, militares activos y reservistas, a hacer caso a su
conciencia y hacer lo correcto.
Durante la pasada Guerra del Golfo a las tropas se nos ordenó asesinar desde
una distancia segura. Destruimos mucho de Irak desde el aire, matando a miles;
incluso civiles. Recordamos el camino hacia Basora -La Carretera de la Muerte-
donde se nos ordenó matar a los iraquíes que huían. Aplastamos con bulldozers
sus trincheras, enterrando a personas vivas.
El uso de uranio empobrecido dejó los campos de batalla radiactivos. El uso
masivo de pesticidas, drogas experimentales, la quema de depósitos de armas
químicas y los incendios en pozos petroleros se combinaron para crear un
coctel tóxico que hoy afecta tanto al pueblo iraquí como a los veteranos de la
Guerra del Golfo. Uno de cada cuatro veteranos está discapacitado.
Durante la guerra en Vietnam se nos ordenó destruir todo desde aire y tierra.
En My Lai matamos a más de 500 mujeres, niños y ancianos. Usamos el Agente
Naranja contra el enemigo y experimentamos sus efectos en carne propia.
Sabemos cómo se ve, se siente y a qué sabe el síndrome de estrés postraumático
porque los fantasmas de más de 2 millones de hombres, mujeres y niños aún nos
persiguen en sueños.
Entre nosotros hay más que murieron por su propia mano tras volver a casa que
los que murieron en batalla.
Si ustedes eligen participar en la invasión de Irak serán parte de un ejército
de ocupación. ¿Saben lo que es ver a los ojos a un pueblo que los detesta
hasta la médula? Deben pensar en cuál es verdaderamente su "misión". Se les
está enviando a invadir y a ocupar un pueblo que, como tú y como yo, sólo está
tratando de vivir su vida y criar a sus hijos.
Esta gente no es una amenaza para Estados Unidos aunque tengan a un brutal
dictador como líder. ¿Quién es Estados Unidos para decirle al pueblo iraquí
cómo debe regirse su país, cuando muchos en Estados Unidos ni siquiera creen
que su propio presidente fue electo legalmente?
Saddam es vilipendiado por emplear gases venenosos contra su propio pueblo y
tratar de desarrollar armas de destrucción masiva. Sin embargo, cuando Saddam
cometió sus peores crímenes tenía el respaldo de Estados Unidos, incluso le
otorgó los medios para producir armas químicas y biológicas.
Comparen esto con los horrendos resultados de las sanciones económicas
promovidas por Estados Unidos. Más de un millón de iraquíes, principalmente
niños y bebés, han muerto debido a estas sanciones. Después de haber destruido
en su totalidad la infraestructura del país, incluidos hospitales, generadores
de electricidad, plantas de tratamiento de aguas, Estados Unidos -con las
sanciones-, imposibilitó la importación de bienes, medicinas, refacciones y
sustancias químicas que eran necesarias para la reconstrucción.
No existe honor en el asesinato y esta guerra es asesinato con otro nombre.
Cuando en una guerra injusta una bomba errante mata a una madre con su hijo,
esto no es "daño colateral": es asesinato.
Cuando en una guerra injusta un niño muere de disentería porque una bomba dañó
la planta de tratamiento de aguas negras, no se está "destruyendo la
infraestructura enemiga": es asesinato.
Cuando en una guerra injusta un padre de familia muere de un ataque cardiaco
porque una bomba destruyó las líneas telefónicas y no pudo llamar a una
ambulancia, esto no es "neutralizar las instalaciones de comando y de
control": es asesinato.
Cuando en una guerra injusta mueren en una trinchera mil granjeros pobres que
servían como conscriptos para defender el poblado en el que pasaron toda su
vida, no es una victoria: es asesinato.
Habrá veteranos encabezando protestas contra esta guerra en Irak y contra la
participación de ustedes en ella. Durante la Guerra de Vietnam miles, tanto en
Vietnam como en Estados Unidos, se negaron a obedecer órdenes. Muchos se
convirtieron en objetores de consciencia y otros prefirieron ir a prisión
antes que tomar las armas contra el supuesto enemigo.
Durante la pasada Guerra del Golfo muchos soldados resistieron de varias
formas y por muchas razones diferentes. Muchos de nosotros regresamos de esas
guerras y nos unimos al movimiento antibélico.
Si alguna vez ha de ser libre la población de la tierra, debe llegar el
momento en que el ser ciudadano del mundo tenga precedencia a ser soldado de
una nación. Ahora es ese momento. Cuando llegue la orden de traslado, la
respuesta de ustedes tendrá un profundo impacto en las vidas de millones de
personas en Medio Oriente y aquí en nuestro hogar. La respuesta de ustedes
definirá el curso que tomará nuestro futuro.
Ustedes tendrán opciones a lo largo del camino. Sus comandantes quieren que
obedezcan. Nosotros los urgimos a pensar, a tomar decisiones con base en su
conciencia. Si eligen resistir, los apoyaremos y nos mantendremos a su lado,
porque hemos logrado entender que nuestro deber verdadero es para con la gente
del mundo y hacia nuestro futuro en común.
Traducción: Gabriela Fonseca
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