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EL ACUERDO DEL DESACUERDO Principales
sucesos que acontecieron en San Nicolás Profesor Juan Aníbal Edgardo González No
estaba lejano el retumbar de los cañones y el destellar de los sables de la
batalla que terminó con el gobierno federal- unitario de la Provincia de
Buenos Aires, cuando San Nicolás de los Arroyos comenzó a prepararse para
recibir a los gobernadores. En
la casa de la familia Pareja , la viuda de uno de los tantos caídos en la
batalla de Caseros inició los
preparativos para recibir a los visitantes. También es elegido con este fin
el solar de don Pedro Alurralde, llevado al ejército de Mansilla para
combatir contra Urquiza, convertido en desertor para luchar en las filas
urquicistas contra Rosas[1]. El
5 de mayo de 1852, en San Benito de Palermo el general Urquiza con la apertura
de la sala de Representantes concretó una reunión de notables, en la que
participaron Valentín Alsina, Dalmasio Velez Sársfield, Vicente López,
Francisco Pinto, José Benjamín Gorostiaga, el general Tomas Guido y Juan
Pujol, su principal asesor. Tanto Alsina como Velez Sársfield no eran
partidarios la política de Urquiza. El motivo de la reunión fue la lectura
del ante proyecto de acuerdo redactado por Pujol, con las bases para
reorganizar la Confederación Argentina. El proyecto reflejaba el pensamiento
federal de los provincianos, incluyendo dos artículos que fueron la piedra
del desacuerdo: la capitalización de Buenos Aires , por un lado, pasando a
propiedad pública su territorio y, por el otro, la desvinculación de la
Aduana, el establecimiento y sus empleados de la provincia de Buenos Aires. La
discusión de los artículos tuvo una fuerte oposición por parte de Valentín
Alsina y Velez Sársfield, liberales porteños que no aceptaban el proyecto.
Sarmiento comentó al respecto:...”los porteños no quieren renunciar a la
entrada de la Aduana.”... Un
nuevo proyecto se debió redactar, su autor fue el Dr. Francisco Pico. En el
mismo se trató de contemporizar el pensamiento de ambas partes, federales y
unitarios porteñistas. El consenso no se logró, los liberales porteños
siguieron en su
posición.
El
7 de mayo de 1852 Juan José Pastor, máxima autoridad de San Nicolás de los
Arroyos, en ausencia -por fuerza mayor- de su Juez de Paz, comunicó a su
colega de Rosario, don Dámaso Centeno la
llegada de los gobernadores para el día 20 de mayo. Centeno dispuso que los
mismos se dirigieran a la posta de Gregorio Tello en el Pavón (abajo) y no a
la de Vergara (sobre el arroyo del Medio). El motivo del cambio de recorrido
fue que el camino se acortaba unas seis leguas (unos 10 Km.). A
mediados de mayo en la casa de los Pareja[2],
Juan José Pastor fue informado por la propietaria la señora doña
Jacinta Acevedo, viuda de Pareja, que abriría los salones de su casa para que
el general don Justo José de Urquiza y los gobernadores fueran saludados por
el pueblo nicoleño.
No
estaba lejano el retumbar de los cañones y el destellar de los sables de la
batalla ...“-
Me complace tu determinación, Jacinta. Tu hogar no hace sino guardar una
tradición de hidalguía y señorío que don Francisco Javier Acevedo siempre
mantuvo y mantendrás enhiesta. Pero, ¿y tu duelo tan reciente? Es él reparo
que se me ocurre de súbito. -
Ya te lo previne. Fueron mis primeras palabras de advertencia en este sentido.
Y haciendo honor a mis antepasados de Aragón no cejaré en mi empeño. Pues
escucha: una vez que Urquiza realice el acto trascendente que lo trae a esta
ciudad, quiero que tú, juez de paz y comisario, le ofrezcas mi casa para una
recepción, bajo el techo donde viví con mi compañero que ha muerto por la
patria en esta cruzada redentora. Él, desde el cielo aprobará, no lo dudo,
esta determinación. -
Debo, advertirte Jacinta, que Oteiza, Carranza, Rojo y Balza ofrecerán
tertulias en sus respectivos domicilios. -
Ello no impide que tú al preparar el programa dispongas que la reunión que
yo ofrezco se realice primero. -
Jacinta, tus deseos serán satisfechos.”...[3]
(se
despide en el zaguán de la casa con el efecto y expresión que era
proverbiales en la vieja sociedad argentina). El
jueves 20 de mayo, el secretario del juzgado de Paz pasó
citación para una reunión que había convocado el señor Juez de Paz. ...“Juan
José Pastor juez sustituto, dio instrucciones a los alcaldes de cuartel y sus
tenientes Federico García, Gervasio Granel, Amalio González, Paulino Martínez,
Manuel Silverio Pombo y Ambrosio Aldana, quienes debían cuidar bajo la más
seria responsabilidad, que no hubiera reuniones de vagos, ebrios y mal
entretenidos, tanto en los almacenes de bebidas como pulperías, fondas y
tabernas, dentro de la ciudad y suburbios, y conducir en arresto al cuartel a
los contraventores.”... ...“Se
debía embanderar las tiendas y almacenes durante los días 23, 24, 25 y 26 y
de noche iluminar el vecindario y que igualmente cuidará e hiciera cuanto había
ordenado respecto al aseo y la limpieza de las calles. Los alcaldes de barrios
se notifican al pie de la misma circular.”...[4]
Se anunció también en esa reunión la llegada de los muebles, útiles y los
fondos obtenidos por el gobernador Vicente López para costear el encuentro de
los gobernadores. El
primero que llegó a San Nicolás de los Arroyos fue el gobernador de Mendoza,
don Pedro Pascual Segura, quien lo hace el 18 de mayo. Luego vinieron
los restantes: Benjamín Virasoro, de Corrientes; Pablo Lucero, de San
Luis; Nazario Benavídez, de San Juan; Celedonio Gutiérrez, de Tucumán;
Manuel Taboada, de Santiago del Estero; Manuel Vicente Bustos, de La Rioja;
Domingo Crespo, de Santa Fe; Vicente López, de Buenos Aires, y Justo José de
Urquiza, de Entre Ríos. ...“Más
afortunados son los gobernadores de las provincias mesopotámicas.
Entrerrianos y correntinos desembarcan de los veleros en la costa gredosa del
muelle viejo, y se han deslizado entre la ranchada rústica y prolifera de ese
suburbio subir a la Plaza Mayor por calle de las Guardias Nacional, donde se
abren las puertas de la comandancia militar, cárcel, cuartel juzgado de paz y
policía.
( en calle Sarmiento) Allí
habíanse apeado todos, provisoriamente, hasta su ubicación en las casas de
familia.- Postillones tiznados con el polvo y curtidos con la inclemencia de
la travesía, desmontan sus jadeantes cabalgaduras.- Y el personaje que viene
dentro de la caja; desciende y entra saludado por el centinela y recibido por
el aristocrático Carlos Branizan, auxi1iar del juzgado o por Lupo Guiñazú,
secretario del mismo. ...“Diligencias
y berlinas surcan la calle del Comercio (hoy Mitre), allá en las fondas y café,
en la barbería de Juan Perroy, en las boticas de Ricaldoni y de Dubourg, en
la confitería de Santa Fe y Soriano, se hacen toda clase de comentarios sobre
los visitantes la magnitud del acontecimiento, que ha tenido como virtud del
volver los ojos del país entero hacia San Nicolás”... ...”La
pequeña ciudad carece de fonda dignas de personas de ese rango D. Vicente López
se hospedaba en casa de Don Francisco Javier Acevedo, cuya familia se
encuentra a la sazón en la estancia para brindar más comodidad al ilustre
visitante.”...[5] ...”Domingo
Crespo y su ministro el Dr. Manuel Leiva, se hospedan en la casa de la señora
Adelina Ruiz de Molas, en la actual calle Italia Nº15. En casa de Francisco
González, la mejor alhajada aloja al renombrado sacerdote doctor Francisco
Magesté, que integró la comitiva de Urquiza.”... El
21 de mayo se embarcó hacia San Nicolás de los Arroyos para reunirse con los
gobernadores, el general Urquiza acompañado por el gobernador de Buenos Aires
y el joven Dr. Bernardo de Irigoyen, quien se destacó por su diplomacia para
lograr el consenso entre los demás gobernadores. Quedó como gobernador
interino el presidente de la Sala de Representante, general Guillermo Pinto. El
martes 25 de mayo de 1852, San Nicolás los recibió con todos los honores ...”En
fin, así entre cohetes, música y vítores del pueblo, hacen su entrada en
San Nicolás los señores feudales de las provincias que después dé los
pasados errores y atrocidades venían a darse un abrazo fraternal y allanar el
camino de la organización nacional.”...[6] El
sábado 29 de mayo se iniciaron las reuniones preliminares, labrándose un
acta que firmó Urquiza y el ministro de relaciones exteriores de la
Confederación Dr. Vicente F. López. En su contenido se manifestaba que las
reuniones tenían como objetivo llegar a un congreso constituyente, según el
tratado del 4 de junio de 1831. (Pacto Federal) Todos
se retiraron muy contentos de la primera reunión
por el éxito que la misma había
tenido. ...“-¿Sabe, mi señor gobernado, que esto va muy bien? Es el trabajito lindo de Urquiza que nos ha apalabrado uno a uno, a puerta cerrada. Imposible desoír tan cautivante conversación. -Así
es, Excelencia, responde el general Benavídez, cuantimás el Dr. Bernardo de
Irigoyen ya nos trabajó en nuestros pagos. Y
los tozudos y taimados tienen momentos de emoción patriótica, y
rehabilitados por Urquiza, exclaman: -¡Todos
sea por la Patria! -¡Por
la salud moral de la Nación! -¡Y
viva el ínclito general Urquiza!”...[7] El
día domingo 30 de mayo- como era costumbre en aquella época- todo el mundo
se levantó temprano y concurrió a misa, lo más granado de la sociedad local:
Francisco J. Acevedo, Juan T. Márquez, Juan de Dios Carranza, Julián
Benitez, José F. Benitez, el capitán del puerto don Antonio Salinas y su señora
Margarita Rosario Mediana y Aguirre, etc. Finalizado
el oficio religioso los jóvenes se agrupaban en la vereda para ver pasar a
las niñas y comentar la solemnidad religiosa. ...“-No
se podía esperar otra cosa, sabiendo como nos consta que San Nicolás fue
durante la tiranía eminentemente unitaria y admiradora de Lavalle, el soldado
temerario e infortunado. -Sí,
pero Urquiza es federal y eso pudo haber restado público. -Lo
cierto es que la patria es libre por la obra de un hombre patriota, aunque
pese sobre él un pasado nada envidiable. No debemos poner en tela de juicio
sus verdaderas intenciones. Rosas ya no vuelve más...”...[8] ¿Qué
realizaban los delegados en sus momentos de ocio? ...“Los gobernadores mediterráneos adoban sus momentos de ocio y tratan de olvidar las graves preocupaciones.- Cada uno escoge los entretenimientos de su gusto. Los viandantes suelen observar a algún señor gobernador con los aparejos pesca y, a rastras y relumbrando al sol, un patí, una boga, un amarillo o ven cruzar la plaza a algún representante puntano que sienta en el antebrazo a un batará de riña, rumbo a lo de don Pedro Santa Cruz, renombrado reñidero. O
divisan al algún otro señor
gobernador que, cazador de patos, trae al hombro la escopeta y en la mano una
pelota de plumas.”...[9] En
la casa del acuerdo se sesionó por las tardes y las noches. En general se
realizaban en todos las casas importantes tertulias, que entretenían a los
acuerdistas. ...“En
lo de Oteyza hay piano, arpa, violín, clarinete.- Las chinas del servicio
entre el tumulto de las parejas distribuyen chocolate caliente y licor rosa o
pocillos de té aromático y los vasos de panales y, para chupar tabletas y
biscochuelos de lo de Llobet, mazacotes de lo de Chousiño y bizcochitos de lo
de Córdoba. - También circulan pomposos mates de plata.”...[10] El
31 de mayo fue el día de más trabajo, los representantes hicieron
los últimos retoques al acuerdo y al día siguiente, 1 de Junio de
1852[11]
se firmó el esperado pacto. ...“Por
dicho documento se ratifica a Urquiza la función de encargado de las
relaciones exteriores de la Confederación que renace y se le otorga el titulo
de Director provisional de la Confederación Argentina, al tiempo que se lo
designa general en jefe de los ejércitos confederales. Los gobiernos de
Salta, Jujuy y Córdoba, ausentes de San Nicolás, suscribirían semanas después
el Acuerdo.”...[12] El
día 4 de junio de 1852, se realizó una misa que estuvo a cargo del Padre
Francisco Magesté. Por la noche el banquete tuvo lugar en la casona de
Jacinta Acevedo V. de Pareja. ...“Los
invitados van llegando y son atendidos por las, señoras Acevedo de Balza,
Fortunata Acevedo de Vásquez y María Catalina Acevedo de Acevedo, hermana de
la dueña de casa, y otras señoras muy allegadas a la familia. Se comenta una
ausencia: la de Felipe Botet y su señora Justina Acevedo, personajes
consulares en la pasada administración. Los
grupos que se van formando en los distintos salones de la residencia
son atendidos por miembros de las familias dé Fulgencio y Cayetano Acevedo,
cuyos jefes respectivos acaban de llegar de
sus establecimientos rurales.”... ...“En
eso se ve llegar al Dr. Vicente López, su hijo, el Dr. Vicente Fidel y a don
José Francisco Benitez quienes pasan a la donde los recibe la señora Jacinta
Acevedo, originándose un interesante diálogo que vamos a reconstruir, y que
versa sobre galería de cuadros de la habitación donde se destacan muebles
macizos de caoba y jacarandá, sillones de damasco amarillo, objetos de arte. -Qué hermosa colección de óleos posee Ud., señora exclama admirado el Dr. Vicente López, que es aficionado a la pintura. -Es
nuestra galería de antepasados, Excelencia, aunque muchos que sobreviven. -Y
empieza a describir cada retrato, pertenencia y su autor. -Este
es Pedro de Azevedo, fundador de la rama Acevedo maestre de campo, nacido en
Barcelona y fallecido aquí, en San Nicolás. El que está al lado es el de su
tercera esposa Paula Gómez Recio. -El
que sigue es Pedro José de Azevedo, estanciero, nacido en tierra americana y
que falleció en San Nicolás el año 1796. Estas
miniaturas son de María Leonor Acevedo y su esposo Aquino Benítez,
padres de José Francisco Benítez, quien, desde el fondo del salón departe
con Vicente Fidel, y al oír la explicación ha asentido con un ceremonioso
movimiento de cabeza. -Este
óleo es del Dr. Vicente Anastasio de Echeverría, hijo de Fermín de Echeverría
y de María Thomasa de Acevedo. -¡Oh,
mi viejo amigo Echeverría! Qué gallardo joven es este retrato -exclama el
Dr. Vicente López. -¿Lo
conoce S. E.?- interroga la dueña de casa. -Sí,
señora, desde la época que fue asesor privado del Cisneros y luego, en 1815,
armador del crucero "La Argentina” que recorrió los mares del mundo a
las ordenes del valeroso capitán Hipólito Bouchard, hasta hace pocos días
en que estuve conversando con él en Buenos Aires. No obstante tener más de
ochenta años, se conserva admirablemente en lo físico y mental. -Este
es mi padre, Francisco Javier Acevedo, también muy anciano; y aquel retrato
es el del coronel Juan José Olleros[13],
pariente nuestro, guerrero de la independencia, perseguido por la tiranía, y
que pasa sus últimos días en medio de grandes sufrimientos físicos y
morales. Reveses de fortuna e ingratitud del Estado que se olvida de sus
servidores.”...[14] ...“Sin
conocerse aún el contenido del documento formalizado en San Nicolás, surge
en Buenos Aires, principalmente entre los hombres del antiguo partido
rivadaviano, una fuerte resistencia a éste de la que son líderes principales
en la Legislatura los diputados Irineo Portela, Miguel Esteves Sagui, Pastor
Obligado y otros. La resistencia es alentada desde los periódicos Los
Debates, que dirige Bartolomé Mitre, y El Nacional, inspirado por Vélez Sársfield. Los
más activos opositores al Acuerdo de San Nicolás se pusieron
en evidencia en la sesión de la Cámara del día 6 de junio, en la
cual se hace presente una minuta firmada por
de la Peña, Esteves Sagui, Portela, Obligado y Lynch, manifestando que el
controvertido Acuerdo afectó "intereses de alta importancia para la
provincia y cuya consideración es de competencia de la H. Sala". Se
reclamó también que la Sala se constituyera en sesión permanente y que el
gobierno concretara el conocimiento oficial
del texto, ya publicado por los diarios. La
comisión de negocios constitucionales de la sala modificó la iniciativa en
razón de no conocerse el texto original del Acuerdo. Dalmacio Vélez Sársfield,
al explicar la modificación, expresó que la
reunión de San Nicolás era
"un acto informe en todas sus partes". En
la sesión del día 8 de junio, la citada comisión legislativa solicitó que
el Poder Ejecutivo hiciera saber "a los ministros y a todos los empleados civiles y militares, que
no deben cumplir ni ejecutar, bajo la más absoluta responsabilidad, ningunos
decretos u órdenes originados de facultades o poderes que se refieran al
tratado celebrado". Esta proposición resultó aprobada por la
Sala.”...[15] El
13 de junio, Urquiza y López volvieron a San
Nicolás, al día siguiente el primero reasumió el
mando y el día 15 hizo llegar, para
conocimiento de la Sala de Representantes, el texto oficial del Acuerdo.
...“Antes de que se inicie en la Sala
el debate del Acuerdo, los diarios que responden al partido liberal lo
impugnan fundados en que aquél constituye un vehículo para nuevas tiranías.
"Legaliza mayores facultades que las que ha tenido ningún poder en la
República", escribe Mitre en Los
Debates del l de junio de 1852. Y Vélez Sársfield, desde El Nacional,
vitupera al documento confederal. Dos
días después, el 21 de junio, empezaron los debates
sobre el Acuerdo. El primer orador fue Bartolomé
Mitre, quien habló de la necesidad de "fortificar
los principios salvadores de la libertad del hombre que constituyen lo que se
llama la dignidad humana". Su posición
es la de rechazar el documento de San Nicolás, pero durante su exposición
llegó a decir que si el Acuerdo era rechazado "presentaría
un proyecto sobre la adhesión de Buenos Aires a la organización nacional
iniciada por Urquiza". Otro
de los opositores al convenio, el doctor Vélez Sársfield, argumentó que los
gobernadores reunidos en San Nicolás carecieron de facultades legislativas y
de poderes suficientes para poder dictar normas como las establecidas en el
Acuerdo, y para elegir un Director provisional, como había ocurrido. Ante
sus palabras, alguien recuerda que el orador es el mismo Vélez Sársfield que
en el Congreso de 1826 había votado a favor del Poder Ejecutivo permanente
sin haber Constitución ni Confederación. Los
ministros Juan María Gutiérrez y Vicente Fidel López advirtieron al
auditorio que la nación carecía de toda norma constitucional en la que se
deslindaran los derechos de los poderes y que
el Acuerdo era sólo "el
primer paso" para salir del caos y
"un centro de cohesión para las provincias dispersas" con el
fin de apurar el Congreso Constituyente que el convenio firmado preveía para
agosto.”...[16] ...“23
de junio de 1852. La Sala de Representantes consideró la renuncia del
gobernador López, la aceptó y dispuso que el presidente del cuerpo, general
Manuel Guillermo Pinto, se haga cargo interinamente y ese mismo día el
general Urquiza decreta la disolución de la Sala de Representante.”...[17] El
11 de septiembre de 1852, se produjo un levantamiento encabezado por el ejército
y apoyado por el pueblo. Los cabecillas de la revolución manifestaron: “el
gobierno abusivo del general Urquiza, que ha humillado a la provincia de
Buenos Aires con el golpe de Estado”. Los
acontecimientos descriptos nos dejaron la posibilidad de preguntarnos: ¿Por
qué un Acuerdo del Desacuerdo?
¿Cuáles fueron realmente los motivos del desacuerdo? ¿ El motivo fue su
contenido? ¿La lucha por el poder enfrentó a las personas? ¿El interior y
Buenos Aires se disputaron el poder político y económico? ¿El pueblo estaba
preparado políticamente para enfrentar algunos renunciamientos? Todas
las preguntas son válidas, muchas fueron las razones que formaron parte del
Desacuerdo entre Buenos Aires y las provincias después del 31 de Mayo de
1852. Los
acuerdos entre personas fueron la base de todas las Constituciones. Los
patricios y plebeyos, en la Roma Antigua con un Acuerdo impulsaron la Ley de
las 12 Tablas. Nuestra historia constitucional estuvo preñada de Acuerdos y
Desacuerdos. El Acuerdo o Desacuerdo de San Nicolás de los Arroyos, no fue ni
el primero ni el último, de una larga lista de desencuentros entre
argentinos. La
explicación de la primera pregunta en parte la encontramos en el discurso
pronunciado por Bartolomé Mitre, el 21 de junio de 1852, cuando dieron
comienzo los debates sobre el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, en la Cámara
de Representante porteña. Mitre dijo;
...”nada necesito para formar mi conciencia y dar mi voto... Mi conciencia
esta irremisiblemente formada... Mi voto será por la no admisión del
tratado”...[18]
Continuó
con una gran crítica a todo el tratado y en especial a la autoridad
que se le transfirió al Brigadier General D. Justo José de Urquiza. Dijo más
adelante que la autoridad se fundaba en dos principios o derechos, el derecho
natural y el derecho escrito. Y renglón seguido explicó; no fue un derecho
natural, porque la autoridad es sin límite,
despótica, sin ley, sin contrapeso. Con respecto al derecho escrito, invocó
la violación del Tratado Federal de 1831, vulnerado en su letra y en el espíritu[19].
Sí, en Buenos Aires hubo en algunos de sus representantes mucho miedo
y recelo en perder el poder, un poder perdido, que creyeron haber recuperado
con la ayuda de la persona que estaban criticando y combatiendo. Es decir,
existieron los antiprovincialistas que lucharon contra el poder provincialista
de Rosas y después de Casero fueron los grandes defensores de lo que siempre
combatieron. Motivos
reales fueron: la pérdida de territorio por una posible capitalización de
Buenos Aires, como la planteada en el ’26, que los porteños defendieron a
capa y espada, y la participación proporcional de lo producido por la Aduana
de Buenos Aires. La
gran rivalidad entre personas, no sólo fue entre los políticos destacados,
todos compitieron por un espacio. Los intelectuales porteños trataron de
conquistar una representación dentro de la pequeña burguesía, que ostentaba
el poder. Otra
de las cuestiones fue la lucha por el poder, entre Buenos Aires y el interior.
La Historia Argentina en gran parte la trató de escribir y hacer Buenos
Aires. Mayo como revolución, fue una Revolución Porteña y no del interior. Todas
las propuestas para organizar el Estado nacieron en Buenos Aires. La Asamblea
de Año ’13 fue producto del Segundo Triunvirato, el Estatuto del ’15 y el
Congreso ’16, la invitación salió de Buenos Aires hacia las demás
provincias. Al Congreso del ’26, invitó y convocó Buenos Aires. Al
Congreso Constituyente de 1853 nació de un Acuerdo entre gobernadores de
provincias, en el que participó también Buenos Aires. Pero no es Buenos
Aires la que llevó la voz cantante, es una provincia del Litoral, amiga y
enemiga económicamente al mismo tiempo. Siempre Buenos Aires había pensado
por las provincias del Interior o el Litoral. Rosas se sintió siempre
responsable de las acciones de las provincias del Interior y el Litoral.
Buenos Aires se manifestó perjudicado
por el desorden y el aislamiento que el Interior y el Litoral le marcaron.
Antecedentes de su rivalidad encontramos
antes, durante y luego del período rosista. En el año 1832, Manuel Leiva,
representante de la provincia de Corrientes ante la Comisión Representativa
del Pacto Federal, le manifestó al gobernador de Catamarca Tadeo Acuña, lo
siguiente: ...“Buenos Aires es quien únicamente resistirá la formación del
Congreso, porque en la organización y arreglos que se meditan pierde el
manejo de nuestro tesoro, conque nos ha hecho la guerra, y se cortará el
comercio de extranjería, que es el que más le produce: pero por esas mismas
razones los provincianos debemos trabajar en sentido contrario a ellos, para
que nuestro tesoro nos pertenezca y para oponer trabas a ese comercio que
insume nuestros caudales, ha muerto nuestra industria y nos ha reducido a una
miseria espantosa.”...[20] La
organización Nacional representaba para la burguesía terrateniente porteña
y los que se encontraban relacionados al circuito comercial Buenos Aires -
mercado externo, era perder el control de las rentas de la Aduana. El Acuerdo
neutralizó la supremacía de Buenos Aires, por primera vez en la historia,
mostrando las grandes diferencias regionales, más importantes que todas
aquellas discrepancias políticas y jurídicas, producto de una simple
contradicción económica[21]. La
madurez política del pueblo tuvo relación con la instalación de los centros
de poder, la agreste geografía o los territorios bajo el dominio de los indígenas.
La potestad se integró entorno al caudillo local. Las libertades se
reemplazaron por la autocracia y el personalismo. Los caudillos provinciales
mantuvieron la división provincial
legado de los españoles y los porteños lucharon por mantener el poder político
del gobierno imperial[22]. El
Acuerdo del Desacuerdo fue una...
“manifestación político-militar de un enfrentamiento entre proyectos
alternativos de unidad nacional, congruentes con intereses económicos
opuestos.”...[23]
Estos
sucesos fueron los que sustentaron y demostraron por
qué el Acuerdo fue un Desacuerdo. Durante una
década Buenos Aires se mantuvo como Estado independiente, las armas y el
renunciamiento de uno de sus protagonistas, permitieron la formación y
consolidación de un Estado Liberal Centralizado a mediado del siglo XIX.
Anexo Los
entretelones del Acuerdo ...“Durante
los días que permanecieron en
San Nicolás los hombres del Acuerdo hubo poco consumo de bebidas alcohólicas.
El renglón de mayor consumo fue el de dulces criollos. Los gobernadores
consumieron 38 reses que, a razón de 35 pesos cada una, importaron un total
de 1.330 pesos. Los gastos de transporte, postillones y peones sumaron un
total de 1.210 pesos. El hospedaje del general Nazario Benavídez - gobernador
de San Juan - constó 3.137
pesos; y el de Pedro P. Segura, desde el 18 de mayo hasta el 16 de junio, poco
más de 2.900. Una
factura, por 5 lechones a 5 pesos cada uno, fue presentada para su cobro por
don Rudecindo Guerrero. Eran para el general Urquiza. Por su parte, doña
Mercedes Piñero de Márquez, que preparó dulces desde el 23 de mayo hasta el
23 de junio. Presentó
una cuenta por valor de 4.248 pesos. La lista de dulces y masas es larga. Hay
en ella consignados dulces de
naranja, ciruela, batata, tomate, leche, limón, membrillo, durazno. También
chimbos y pastas de almendra; 15 docenas de merengues a 6 pesos cada una:
pastelitos de dulce y masas. La rendición de cuentas más salada fue la que
presentó don Francisca Javier Acevedo, por hospedaje brindado al gobernador
Vicente López y Planes, de 8.721 pesos. En
el legajo citado de los gastos referidos que aparecen encabezados con el lema
“VIVA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA” manifiesta su firmante el maestro de
postas, Gregorio Jáuregui, que el 12 de mayo se recibió de cien caballos y
veintidós hombres, con el objeto
de recibir al gobernador de la prov. de Buenos Aires y al Sr. General Justo
José de Urquiza. Enseguida
anota que la estancia de Pedro Bengolea cinco hombres han gastado en vicios la
cantidad de 35 pesos. Agrega que el consumo de 10 carneros le ha insumido la
suma de 120 pesos y otros dieciséis hombres han gastado 32 pesos y se han
abastecido con 5 reses a 30 pesos, que hacen un total de 150 pesos. Expresa
a renglón seguido que ha reunido 3 carretas con 4 peones para despachar los músicos
que vinieron de Rosario, cuyo costo de transporte es de 42 pesos; y que 12
postillones, incluso 4 para cuidar la caballada para el servicio de los señores
gobernadores importaban 38 pesos por gastos de vicios; y su mantenimiento 80
pesos. El gasto de peones para conducir la hacienda monta 60 pesos y ha dado 200 pesos a dos hombres para carnear y repartir la carne. Esta cuenta concluye con el gasto de 80 pesos pagado por un “cartillo” con bueyes para el reparto, a 5 pesos por día, durante dieciséis días. Todas
estas partidas o renglones suman $2.210, cuyo importe recibió Jaúregui el 16
de junio de 1852. Como
se ve no costaron caro los señores gobernadores, si se tiene en cuenta el
valor de la moneda corriente de entonces y que alcanzaron a estar algunos, 16
días en San Nicolás. Pasan
también su cuenta al Sr. Alurralde y su señora Crisanta Helguera Garmendia,
una humilde servidora: Eustaquia Ribero que ha cosido, lavado y planchando
servilletas, pañuelos, alfombrados, acortado almohadones y formado pescante
de corona y limpiado los vidrios de las ventanas. Se le paga igualmente su
cuenta a Rudecindo Guerrero que presenta su factura por 5 lechones para la
casa del Sr. Urquiza, a $5 cada uno. Figuran
también cuentas de Manuel Ribero, Flabio Posadas, Justo P. Hernández, José
Isidoro Méndez, Mariano Baró, Pedro Amestoy, Francisco Ricart (por un globo
que hizo para la reunión de gobernadores) con el conforme de Francisco
Robles. Por
arreglos en la casa del coronel José Melián, donde se hospedó el
comisionado Dr. Bernardo de Irigoyen presenta Francisco Ricart una cuenta con
el conforme de José Rufino Nuñez y Federico García, por valor de $200, por
colocar un cielo raso con cornisa, y pinturas. Mercedes
Piñero de Márquez preparó dulces desde el 23 de mayo hasta el 10 de junio
de 1852 y le fue abonada la factura el 23 de junio, que ascendía a $4.248. La
lista de dulces y masas es extensas, con mención prolija. Anota en sus
cuentas dulceras con dulces de naranjas, ciruelas, tomates, sidra, batata,
leche, limón, crema, carne de membrillo, duraznos, pasta de almendra con
biscochuelos, varias fuentes de chimbos y de pastas de almendra, quince
docenas de merengues a $6 la docena; fuentes de pastelitos de dulce y quince
bandejas de masas y $300 de masas para el baile. Sólo
nombraré a esos acreedores quirografarios que
se llaman: Dolores Cuello, Manuel Ortega, por blanqueo, Francisca de la Sota
de Llobet por masas; José María Ruibal, Andrés Rodríguez, por el alquiler
de su casa en $300, desde el 23 de abril hasta el 28 de junio; el tendero
Tiburcio Jiménez por artículos de almacén, tienda, ferretería y gastos de
peones, cobro $ 3.606, Eustaquio Hernández por blanqueo, el confitero Joaquín
Santa Fe por biscochuelos y dulces en caldo; Faustino Bengolea por artículos
de su pulpería, José Cerrutti, Teodoro Fernández, Pedro Pablo Piñero, Fermín
Moreno y Benigno Oteyza. Pedro
Barros presentó veintitrés recibos por $ 2.923, por gastos hechos para el
servicio del señor gobernador de Mendoza, Pedro P. Segura, desde el 18 de
mayo al 6 de junio de 1852, entre los que figuran bebidas, artículos de
bazar, menaje y compra de naranjas verdes a Paula Caneto y a Ticera. La
casa de don Francisco Javier Acevedo, en que se hospedó el gobernador Vicente
López, quedó a cargo de Fermín Moreno, maestro de escuela y sus gastos en
la preparación de la mesa comprende once botellas cognac, 30 frascos de vino
francés, setecientos cincuenta cigarros
habanos, cuatro cajones de vino francés de Burdeos, cinco botellas de
champan, seis de pasteles de carne, pastelitos de hojaldre, de dulce, de
pollo, pastillas de licor, seis mulitas, seis corderos, ocho docena de
perdices chicas y tres docena de perdices grandes, veinte pavos, veintiséis
patos, treinta pollos y muchas cosas más. Asciende esa cuenta a $8.721. (Nota
del autor: La más gruesa suma que encontramos en esta rendición de cuenta,
es como se me, la presenta)”... Nota:
La presente información es copia fiel de un escrito de José E. de la Torre,
titulado “Nuevas aportaciones en torno al Acuerdo de San Nicolás” ¿
Cómo era la ciudad de San Nicolás de los Arroyos para la época del Acuerdo? Su
base catastral estuvo compuesta por 81 manzanas, contaba con 234
establecimientos comerciales e industriales: Almacenes
y Pulperías
87 Tiendas
y efectos de Castilla
25 Fondas
y Café
2 Billares
7 Roperías
3 Mercería
2 Boticas
(Farmacias)
2 Velerías
y Jabonerías
4 Gracería
3 Carpinterías
12 Atahonas o tahonas[24] 16 etc.
La
cantidad de escuelas era cinco; de varones del Estado, una; particulares dos
de varones y dos de mujeres. El total de alumnos llegaba a 383.[25]
Bibliografía: Campos,
Hugo; Porteños y Provincianos: Polémica
Rosas-Ferré; Documentos
para la Historia Integral
Argentina; Tomo I; Ed. CEAL Chervo,
Santiago G.; Radiografía de San Nicolás
de los Arroyos; Ed. 1979 Crónica
de Argentina; Pág. IV-4/IV-12; Renace
la Confederación; Tomo 4. De
la Torre, José E.; Historia de San
Nicolás de los Arroyos; Edición 1943 De la Torre, José E; Historia de San Nicolás de los Arroyos, sus hombres, sus Hijos consulares, sus vecinos notables; Tomo 1; Ed. 1955 De
la Torre, José E; Nuevas aportaciones
en torno al Acuerdo de San Nicolás Lamarque,
Adolfo; “Sesiones de Junio”; Discursos
contra el Acuerdo de San Nicolás; “Biblioteca Nacional/ Colección de
Obras de Escritores y Oradores de la República Argentina” Tomo 1. Oszlak, Oscar; Emancipación y Organización Nacional; La Organización y la Constitución del Estado [1] Pág. 16; Pedro Alurralde nombrado Juez de Paz por el general Urquiza el 8 de febrero de 1852 y removido por la revolución del 11 de septiembre del mismo año. / “Historia de San Nicolás de los Arroyos” / Sus hombres, sus hijos consulares, sus vecinos notables.; Tomo I; Ed. 1995 [2] La casa estaba ubicada en la esquina de la Calle de la Paz (hoy Nación) y Guardia Nacionales. [3] Pág. 184; “Historia de la Ciudad de San Nicolás de los Arroyos”; Autor: José E. de la Torre; Ed.;1943. [4] Pág. 6; “Nuevas Aportaciones en Torno al Acuerdo de San Nicolás”; Autor: José E. de la Torre. [5] Ídem anterior. [6] Pág. 186; “Historia de la Ciudad de San Nicolás de los Arroyos; Autor: José de la Torre; Ed. 1943. [9] Pág. 15; “Nuevas Aportaciones en Torno al Acuerdo de San Nicolás”; Autor: José E. de la Torre. [10] Pág. 16; Ídem anterior. [11] En realidad el acuerdo se firmó el 1 de junio de 1852, pero fue antedatado para rendir un homenaje al mes de la Revolución de Mayo, Urquiza pretendía firmarlo el 25 de mayo. [12] Pág. IV-4/IV-12; “Renace la Confederación”; “Crónicas de Argentina”; Tomo 4. [13] Parece ser que Juan José Olleros fue detenido por cuestiones políticas por el general Mansilla y lo mando preso a Buenos Aires, hasta después de Caseros que sale en libertad. [14] Pág. 195 – 196; “Historia de la Ciudad de San Nicolás de los Arroyos”; Autor: José de la Torre; Ed. 1943. [15] Pág. IV-4/IV-12; “Renace la Confederación”; “La oposición porteña”; Tomo 4. [16] Ídem anterior. [17] Ídem anterior. [18] Pág. 21; “Sección de Junio”; “Discursos contra el Acuerdo de San Nicolás”; “Biblioteca Nacional/Colección de Obras de escritores y oradores de la Rep. Argentina” Dr. D. Adolfo Lamarque. Tomo 1; Ed. de 1875. [19] Pág. 24; Ídem anterior. [20] Pág. 198; “Porteños y Provincianos: polémica Rosas-Ferre” Autor: Hugo Campo; “Documentos para la Historia Integral Argentina I *. Ed. Centro de Editores de América Latina. [21] Ídem anterior. [22] Pág. 74; “Emancipación y Organización Nacional”; “La Organización y Constitución del Estado”; Autor: Oscar Oszlak. [23] Pág. 53; Ídem anterior. [24] Molino harinero cuya muela se mueve con caballería/También casa donde se cuece pan y se vende para el público. [25] Pág. 110 – 112; “Radiografía de San Nicolás de los Arroyos”; Autor: G. S. Chervo; Ed. 1979. |