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Una guerra que el mundo no conoce o no quiere conocer Autor: Profesor Juan Aníbal Edgardo González Pensar y hablar del continente africano, es pensar en lo exótico, en la aventura del cazador blanco, pero nunca nos vamos a poner a pensar en su pueblo. En nuestro pensamiento predominara un solo concepto “Negro” y nos acordaremos de Mandela, Kunta Kinte o Shaka Zulú. Todos de una forma ú otra lucharon contra la opresión de los europeos, que descubrieron África y la tomaron como su botín de guerra a través de un colonialismo tardío. Manteniendo esta idea hoy el continente olvidado sigue sufriendo una nueva sangría, antes fue el oro y las piedras preciosas ahora es el “Coltán” y la pregunta es “¿qué es Coltán?”.
Primero, se alió con ciertos clanes de Ugandeses y Ruandeses para que llegaran al poder. Segundo, colabora en la formación de militares y la creación de sus bases. Todo esto tiene solo un fin, dominar el Congo, que supera ampliamente a Uganda y Ruanda en recursos estratégicos. El coltán es un metal esencialmente estratégico, se usa en la nueva tecnología, las estaciones espaciales y sus naves tripuladas que van al espacio y las armas más sofisticadas que nos podemos imaginar y en especial la telefonía celular. Se aplica en la construcción de baterías cada vez más chicas, permitiendo que su carga dure mucho más tiempo. El coltán es el medio con que se enriquecen unos cuantos y de esta manera también pueden financiar su propia guerra. El ejército Ruandés el (APR) creo su propia estructura para poder controlar los contactos comerciales y empresariales con occidente, en relación con la minería y en especial con la extracción de coltán. Se fundan varias empresas mixtas entre comerciantes europeos que negocian el mineral y miembros del APR y el entorno del presidente ruandés.
Acá también se traían poblaciones enteras de hombres para trabajar en la mina y nunca regresaban a sus hogares. Lo diferencia está, que en África los trabajadores acuden a las minas en forma voluntaria en busca de un bienestar y terminan como esclavos. En Potosí a los aborígenes se los obligaba a través de un sistema denominado “la Mita”.
La empresa que tiene el monopolio es la Somigl (Sociedad Minera de los Grandes Lagos), que es una sociedad integrada por Africom (belga), Prometo (ruandesa) y Congecom (Surafricana), esta empresa entrega al movimiento rebelde RCD (Reagrupación Congoleña para la Democracia) 10 dólares por cada kilo de coltán. En un espacio plagado de contrabandistas, porque, la mayor cantidad de coltán sale de África de contrabando y sus ganancias no vuelven como beneficio para el pueblo africano, sino en arma para los grupos rebeldes, que mantienen enmascarada la situación de inestabilidad en la región. A río revuelto ganancia de pescadores. ¿Quiénes utilizan el metal? Son las empresas que desde hace 10 años se disputan “el tesoro”, Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Motorota, Hewlett-Packard, Hitachi o IBM, a través de aliados autóctonos. Retomando la introducción, África continente exótico, espacio de aventureros y soñadores, necesariamente debe pagar tan alto precio para ser reconocido como continente y no ser un producto para el pillaje y beneficio del mundo desarrollado e imperialista. Hoy los conflictos y personajes son funcionales a las potencias militares e industriales del mundo. El olvido y marginación de los más pobres se oculta y que para poder sobrevivir padecerán la esclavitud y su desaparición como personas. África hoy posee dos recursos estratégicos no renovable el petróleo y el
coltán, que casualidad el espacio donde se encuentran son zonas de conflictos en
la actualidad. Bibliografía: “El coltan y la guerra de Congo”, Comité de Solidaridad con el África Negra, Madrid. “La fiebre del coltán: El imperialismo continúa”, afrol News, internet. |
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