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 Pedagogía: Estado, Sociedad y Escuela ¿Contra el Alumno?

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ESTADO, SOCIEDAD Y ESCUELA ¿CONTRA EL ALUMNO?

Federico Martín Maglio

Marzo de 1999

 

¿Cómo nos integramos todos los que somos parte, para trabajar con esa unidad que es el alumno?

El Estado y la sociedad son los responsables de la distribución de saberes a través de la escuela. El alumno recibe lo que le dan, la casa, la escuela y la sociedad. Los alumnos reciben 3 mensajes simultáneos y, la mayoría de las veces, contrapuestos o diferentes.

 

 

 

La integración no es buena, tiene serias deficiencias. Desde un principio no podemos considerar a una familia como un todo integrado y con un buen nivel educativo de los padres, tíos, abuelos o hermanos mayores en nuestro país. El Estado obedece a intereses políticos del momento y la sociedad... digitalizada por los medios masivos de comunicación que son controlados por "formadores de opinión" que, aprovechando el bajo nivel de educación de la población, utilizan su poder para beneficio de los intereses que representan.

Por todo esto considero que la situación actual es de una profunda crisis educacional, en donde la escuela representa los ideales de la modernidad y los alumnos son postmodernos. Entre la escuela y los alumnos no se produce el diálogo y la comunicación que se requieren para el progreso social; los medios no facilitan la tarea educativa, en la mayoría de los casos la obstruyen; la sociedad se debate en una serie de devaneos y búsqueda de una nueva escala de valores éticos y morales en medio de una crisis alienante caracterizada por el descreimiento, el individualismo y la falta de cooperación. La familia, imbuida en esta maraña de desencuentros ya no influye tanto como formadora del individuo, muchas veces cae en la intrascendencia, la incomunicación y el aislamiento.

El valor que tiene la escuela es -a decir de Braslavsky- la de distribuir saberes útiles para el desarrollo económico autosostenido, el desarrollo nacional integrado y la construcción de un modelo político democrático.

La pregunta es: ¿quiénes son los responsables por la selección y distribución equitativa de saberes, de contenidos pertinentes para el desarrollo económico autosostenido, el desarrollo nacional integrado y la construcción de un modelo político democrático?.

Los responsables son el Estado y la sociedad, o deberían serlo... Estamos asistiendo a un proceso de desintegración social, económica, regional, cultural, productiva y política en la cual emergen con toda virulencia sub-culturas. Es el sálvese quién pueda. Los grupos sociales se cierran en defensa de sus propios intereses debido a la política llevada adelante por los gobiernos argentinos desde 1974 (María Estela Martínez de Perón). La sociedad se está privatizando.

Ante esta situación nos encontramos con otro debate: educación estatal-educación privada. ¿Subsidiar o no subsidiar?. Si la educación pasa a ser privada... ¿cada escuela impartirá los conocimientos que se le ocurran?. De concretarse tal posición sería como volver a la Edad Media Feudal.

La feudalización de la sociedad se caracteriza por los siguientes considerandos:

  1. Dominio económico, social, cultural y político de un minúsculo grupo de personas que abusan de su poder.
  2. Encierro en sí mismo de los grupos de pertenencia más cercanos.
  3. Destrucción de la forma de vida democrática.
  4. La escuela como instructora de valores, actitudes y aptitudes totalitarias al servicio del poder.

La enajenación del Estado toma virulencia desde 1966 (Onganía) por la destrucción por la fuerza de las organizaciones sociales provocando el retiro de los individuos al ámbito privado. Así surgen como hongos los colegios privados, sobre todo secundarios que tienden a impartir hábitos, conductas, conocimientos y valores sectarios que nada tienen que ver con la integración nacional. Recientemente lo podemos apreciar en la actitud que asumió el poder político de implantar un sistema secundario con salidas laborales (burdamente llamado Orientaciones) con currículas de estudio diferenciadas por establecimientos. Esto está provocando la formación de "mercados cautivos" porque los alumnos que cursan cuarto año deben perder uno o dos años si se ven forzados a cambiar de colegio o localidad. Es un negocio redondo para la educación privada: "¿Entraste a primer año?, ¡esclavo hasta quinto!".

Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que no en todas las localidades hay ni habrá varias orientaciones para elegir. Tampoco se garantiza que cada alumno seguirá la orientación que prefiera aunque ellas existan por estar limitadas las matrículas. Por último ¿cómo le vamos a pedir a un chico de 14 años que elija una orientación que lo marcará para toda la vida si tenemos alumnos que terminan la secundaria y no tienen la más mínima idea de lo que van a ser?.

En tal situación, los sectores más pobres son los más perjudicados al no tener el dinero suficiente para afrontar la educación secundaria de sus hijos (como tampoco la de los otros niveles) y mucho menos una ayuda particular fruto de la mala formación docente.

El Estado no apoyó a los sectores sociales autogestionarios, sino a corporaciones y a personas particulares (dueños de los establecimientos).

Así, la sociedad (padres, alumnos, docentes) no puede intervenir en el qué y cómo enseñar porque eso es manejado por el criterio personal de los dueños de los establecimientos particulares lo cual, como se comprobó en la evaluación educativa realizada a fines de 1993, no se tradujo en mejor educación que la estatal.

Estas palabras no significan que se esté totalmente en contra de la educación privada, que exista no es un problema, el problema es cómo existe, sus características.

El Estado solo no puede asumir la responsabilidad de seleccionar y distribuir todos los saberes, pero debe ser el rector de las políticas educativas a nivel nacional, debe canalizar una serie de saberes fundamentales y básicos a toda la población nacional. El Estado tiene el deber de trazar el camino a seguir y controlar que se siga. El margen social para ciertos saberes locales y regionales no puede ser llevado a cabo sin límites y pautas generales establecidas por el Estado y la sociedad.

Nunca tendremos un sistema educativo en serio si antes todos los sectores sociales y políticos no se ponen de acuerdo en un proyecto de país.

Afirmamos que no hay integración para trabajar en la unidad alumno en el ámbito de nuestro país. La dispersión es cada vez mayor, es la feudalización de la sociedad ¡hasta la seguridad ahora se está privatizando!.

Además, si nos situamos en la realidad educativa, ni siquiera hay integración en los establecimientos por parte de su comunidad educativa: las escuelas son grandes, los docentes muy individualistas, muchas horas de clase en diferentes establecimientos que atentan contra la realización de proyectos educativos y mil inconvenientes más.

Estamos rodeados de barreras, por todos lados, pero no son insalvables...