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MIS VACACIONES
UNA OPCIÓN PARA MIRAR REALIDADES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
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Del 6 al
16 de enero estuve en el Municipio de la Costa o General Lavalle, parando en la
localidad de San Bernardo. Luego de muchos años, con mi familia nos fuimos 10
días de vacaciones.
Como no puedo con mi genio, a todo lo
observé con ojos de docente y no de “vacacionista”; todo sirve para aprender, la
curiosidad siempre puede más…
Creo que compartir algunas de estas
observaciones puede ser de interés para…
- Los
que tengan que viajar a la costa desde el norte de nuestro país (ya van a
ver por qué).
-
Tomar dimensión concreta de la infraestructura vial en la provincia de
Buenos Aires (o, al menos, de la parte más importante en época de verano).
- Los
docentes de adolescentes porque nuestros alumnos, muchas veces, generan
malas noticias.
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Viaje de ida
El viaje que debía hacer es desde San
Nicolás, extremo norte de la provincia de Buenos Aires, hasta la localidad de
San Bernardo, en el Municipio de la Costa. Tratando de evitar tener que pasar
por Capital Federal y, de ser posible, la Ruta 2 con todo el “loquerío” que se
arma en época de vacaciones, busqué caminos alternativos.
He aquí algo muy interesante a tener
en cuenta cuando se trata de viajar a la costa: Nuestro país carece de
infraestructura adecuada en caminos para poder hacerlo desde el norte. Hay sólo
dos posibilidades:
-
Ruta Panamericana hasta la Capital Federal y desde allí la Ruta 2 hasta
General Conesa en que se toma la Ruta 11 hasta el Municipio de la Costa.
-
Ruta Panamericana hasta Baradero, desviarse por la Ruta 41 hasta Dolores,
seguir por la Ruta 63 hasta la Ruta 2 (sólo unos pocos kilómetros) y luego
por la Ruta 11 llegar al Municipio de la Costa.
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Elegí la opción 2.
Salimos a las 04:25 de la madrugada y
llegamos a nuestro destino a las 10:27. Seis horas de viaje con un total de 610
kilómetros. Hicimos paradas (20 y 30 minutos).
Pero el asunto es ver en qué
condiciones…
La Ruta 41 estaba casi desolada. Pero
desolada en serio y con esto quiero decir varias cosas:
-
Casi nadie; muy pocos autos y camiones. Desde Baradero hasta Dolores, si
cruzamos o pasamos o nos pasaron 40 vehículos es mucho (lástima que no los
conté, pero les aseguro que fueron menos o bastante menos).
-
Prácticamente sin señalización. Ni de kilómetros para llegar a una
localidad, ni en las rotondas para cambiar de caminos, ni en las curvas,
etc.
-
¿Estaciones de servicio? ¡Já! Sugiero que llene el tanque de nafta, revise
el agua, aceite, gomas y una buena dotación de algo para tomar porque por
casi 400 kilómetros se encontrará con una ruta típica de esas películas de
terror donde te persigue un psicópata con hacha en una camioneta
destartalada ¡nada ni nadie! Ah, sí… Hay algo… Con el celular, para
solicitar ayuda ante alguna eventualidad, debe marcar *767 ¿habrá
alguien atendiendo?
-
Desde Baradero hasta Mercedes (un tercio del viaje) la ruta está destruida;
no hay banquinas, no hay señalización de fin de calzada ni de división de
mano y, encima, algo peligrosísimo y que fueron algunas “reparaciones” que
consistían en ¡levantar el pavimento en tramos de 2 a 5 metros sobre el
borde de la ruta como los peraltes que le poníamos a la pista del “Scalectric”!
Si alguien lo tocaba, ya se estarán imaginando las piruetas que haría (se
pasa a la otra mano, queda en 2 ruedas o se despista y va a parar a vaya
Dios a saber dónde).
-
Desde Mercedes hasta Dolores el asunto mejoró un poco en cuanto a pintadas
(borde del camino y el centro de la doble mano) y asfalto. ¿Señalizaciones?
Poco, muy poco y muy mal puestas. Por ejemplo, señalaban las entradas a
diversas localidades luego de la división de la calzada en la rotonda (es
decir, si seguías para un lado, veías el cartelito que era para el otro).
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Un dato importante: Peajes pagados…
¡Uno sólo! 10 $ correspondientes al
concesionario Camino del Atlántico (General Conesa) llegando a la Ruta 11.
Realmente no puedo explicarme a
quiénes se les ocurrirá hacer: Arreglos contrarios a toda razón que ya ni es
lógica; nula señalización y, cuando existe, es pésima.
La Ruta 41, mirando el mapa, debería
ser…
-
Importantísima por el recorrido que tiene evitando el tráfico innecesario
hacia la Capital Federal.
- Se
podría derivar por la misma a muchísimo tráfico de todo tipo para aliviar la
Ruta 2.
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Observando los campos
Durante el viaje de ida (San Nicolás
por Panamericana hasta Baradero y desde allí por la Ruta 41, etc.) me llamó
poderosamente la atención lo siguiente…
- Por
la Panamericana, poco más de la mitad de los campos estaban cultivados. Muy
poquitas vacas.
- Por
la Ruta 41 recién al llegar a Pila (entre General Belgrano y Castelli) vi
las primeras vacas (es decir, casi todo el recorrido de la Ruta 41 está sin
animales) y las tierras cultivadas eran bastante menos de la mitad (calculo
que entre el 35 o 40 %).
-
Esta situación me llama poderosamente la atención ya que venimos bastante
vapuleados con el tema del campo y los ataques gubernamentales que muchas
veces sublevaron mis ánimos; si en el país se ataca al productor, éste no
podrá producir. Lo que observé en este viaje es lo que estoy describiendo.
Lógicamente, sólo hablo por lo que miré estando en la ruta, pero es que años
anteriores ¡esas tierras eran todas productivas y vacas había por todos
lados! ¿Qué está pasando actualmente con el campo? Mh… Veo mal este asunto.
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Paseando y mirando (mientras mi
esposa e hijos gastaban algo de plata)
- Hasta
el día 11 de enero, poca gente. Las carpas que observé en las playas a las
que fui no estaban ocupadas a excepción de 4 o 5 por cada herradura (forma
de armarlas por los concesionarios). Poca gente en las playas (estaban muy
tranquilas), se caminaba holgadamente por el centro comercial… La gran
cantidad de vacacionistas apareció el día 12.
(Aquí les muestro el contraste entre un
día y otro) |
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- La
gastronomía en la Costa prácticamente es impagable… carísima la comida y las
bebidas. También los helados y demás productos que se venden en los negocios
y en las playas (choclos, pochoclo, superpanchos, etc.).
- Los
alquileres son monstruosos para ser pagados por una familia de gente
trabajadora. Los esfuerzos que se hacen para salir unos días y distenderse
del trabajo anual son muy grandes e injustos.
-
También observé que los productos regionales están muy caros. ¿No es mejor
tener precios más bajos y vender mayor cantidad de bienes? Me parece que en
la República Argentina el comerciante todavía no aprendió esta lección
básica del sistema económico capitalista en el que hay que mover la mayor
cantidad de capital posible. Creo que muchos piensan en “hacerse ricos” en
poco tiempo ¿lo logran? Por lo que vi en el centro de San Bernardo, no lo
creo. Muchos
paseando, pero dentro de los negocios, poco y nada. No
veía a la gente con bolsas de compras realizadas (eran muy
pocas). Los lugares para comer (pancherías al paso, bares, restaurantes)
tenían varios clientes en las horas pico de la noche;
al medio día nunca
observé alguno de estos negocios ni con 20 clientes dentro al mismo tiempo.
- Los
adolescentes (supongo que estaban de vacaciones en grupos sin sus
familiares) en horas de la noche copaban los lugares para comer que eran
baratos y siempre con el sistema “libre” que, por lo general, consistía en
pizza y un lugar tenía también pastas en esa modalidad. Las pancherías al
paso tenían varios clientes y, por lo que pude averiguar, un superpancho con
papas arriba del mismo era la única comida del día.
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¡Cuidado con los promotores! ¡Están
estafando!
Sí, mucho cuidado porque hay muchos
engaños. Yo fui testigo presencial de 2 “campañas” de engaño a la gente.
-
“Club In” es una empresa que se encarga de venderte estadías en diversos
hoteles en cuotas. Pero tiene una trampa: Te hacen socio con cuota mensual
de una red única en la que sólo podés ir a determinados hoteles en épocas en
las que a ellos se les ocurra ya que si un socio solicita, por ejemplo,
Carlos Paz del 5 al 20 de enero, te pueden decir que no hay cupo y te
quedaste con las ganas. ¿Cómo engañan? Te paran por la calle para hacerte
algunas preguntas como si fuera una encuesta sobre turismo. Entonces, te
inventan el que le digas un número de 3 cifras y engañan diciendo que con el
número elegido te ganaste unas vacaciones de 7 días en el lugar que quieras
dentro del próximo año. Acto seguido
te hacen ir hasta donde están sus oficinas
(generalmente en uno de esos hoteles) y comienzan a darte una charla
engañosa en donde el premio no era premio ya que tenés que pagar igual y,
encima, te quieren hacer socio y de aceptarlo, te saquean con cuotas
mensuales
presentando la tarjeta de crédito para pagar vacaciones que te
tomarás cuando ellos quieran y a donde a ellos se les ocurra.
-
“Personal” es una empresa de telefonía celular. Te dicen que si tus dos
primeros número de tu tarjeta de crédito coinciden con una lista de números
de dos cifras que tienen en unos carteles, te ganás un lindo premio. Resulta
que tal premio no existe, te venden en 12 cuotas de 17 $ cada una el
teléfono Samsung GT-E1085L (lo terminás pagando 17 x 12 = 204 $) que en los
locales se consigue a 180 $. ¿Dónde está el premio? Ah, te dan 100 pesos en
crédito y para usarlo, tenés que hacer carga virtual o tarjetas. ¡Qué
engaño!
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Los adolescentes
En todos los días que estuve, observé
tanto en San Bernardo, como en otras localidades (Mar de Ajó, Pinamar, Villa
Gesell, etc.) que…
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Por
la mañana había gran cantidad de adolescentes que, supongo, volvían de los
boliches. Patético y triste fue verlos borrachos, “idos”, tirados en las
veredas, sobre el pasto o la arena gesticulando lastimosamente o durmiendo
“la mona”. Justamente, este tema nos tocó muy de cerca. Resulta que justo al
lado de donde nosotros alquilamos se produjo el desgraciado caso de un
muchacho de 18 años oriundo de la ciudad de Junín (estaba veraneando con
otros amigos) que falleció luego de convalecer casi una semana porque se
cayó del balcón de un primer piso y quedó muy mal al golpearse la cabeza.
Esta fue una noticia difundida nacionalmente. Esta noticia fue titulada
“Murió
el joven que cayó desde un balcón en San Bernardo”.
- Demás está decir que la
prohibición de vender bebidas alcohólicas a los menores no se cumple.
-
Hasta las 16 o 17 horas, en las playas, había muy pocos adolescentes. A
partir de esa hora comenzaban a aparecer en grupos. Es que duermen hasta
tarde y luego van a la playa (los que se despiertan y están en condiciones
de hacerlo).
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Comen mal (una comida diaria ya que es la de la noche la que aprovechan; al
almuerzo “se lo pasan de largo”). Los que estaban en hoteles con desayuno,
lo tomaban cuando volvían de los boliches.
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En
horario nocturno, las calles eran desbordadas por los adolescentes.
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Siempre se movilizaban en grupos de 2 en adelante.
- Muy
pocos, contados con la mitad de los dedos de una mano, observé que estaban
con sus familias.
- Por
lo general, dentro de los grupos, aprecié camaradería, compañerismo, cantos
grupales y, hasta que el alcohol u otras “cositas” no hicieran efecto, buen
comportamiento y sin agresiones, ni entre ellos ni hacia los demás.
Concluyo en este punto que el
“descontrol” que observamos se da, principalmente, por la ausencia de mayores.
En los viajes a Bariloche –por dar un ejemplo- los chicos están controlados por
gente de la empresa que contrataron, por gente del hotel, alguna madre o padre
que viaja con ellos, etc. Pero en épocas de veraneo ¿quién supervisa, observa,
controla, etc.? Nadie. Por eso, considero que la iniciativa de la localidad de
Pinamar de exigir que en cada grupo de adolescentes haya al menos un mayor que
se haga responsable (para alquilar un departamento) como algo muy positivo.
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Los seres vivos en la playa (perros
y humanos)
Escuchaba en diversos programas
locales de radio que había discusión sobre el tema de los perros en las playas.
Cuando fui a las mismas, observé gran cantidad de perros que fueron llevados por
sus familiares (y no dueños); con ellos paseaban, jugaban y estos nobles
animales gozaban tanto que hasta se les notaba la alegría en sus caras. Nunca
pude ver en la playa un solo perro haciendo “sus necesidades”; seguramente habrá
habido algunos que lo hicieron ¡por supuesto!, pero sus familiares, supongo, habrán
tapado con arena las heces que, con la subida nocturna de la marea, serán
limpiadas en forma natural.
Lo que sí observé en todas las playas
es una cantidad de mugre impresionante; la misma no era producida por los perros
sino por los humanos. Botellas, latas, puchos, papeles, más puchos, choclos,
chala de choclos, bolsas de plástico, más puchos, pañales desechables enterrados
en la arena, puchos, etc. Un asco.
Entonces… Me pongo a pensar… ¿Y si se
prohibiera la entrada de humanos a las playas no sería mejor y más ecológico que
andar discutiendo si los perros pueden hacerlo o no? Porque de educación al
consumidor, ni hablar ¿no? |
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Infraestructura turística
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Respecto de rutas, ya vemos que existe un déficit tremendo e injustificable
estando en pleno siglo XXI. Punto y aparte.
-
He
visto que el Banco Provincia puso cajeros
ambulantes
en algunos puntos
turísticos estratégicos. Banelco tiene pocos cajeros para la demanda
existente.
-
Policías por todos lados (creo que hasta me choqué uno cuando me fui a
acostar). Entonces, comprendí el por qué en las radios se discutía, respecto
de este tema, si era lícito tener tantos policías de toda la provincia en la
costa dejando al resto con muy pocos agentes (como el tema del conurbano;
cuando volví por la Autopista 25 de mayo y por la Ruta 24, no vi un solo
policía en todos sus recorridos y, en varios lugares, les aseguro que daba
miedo pasar).
- Las
entradas desde la Ruta 11 a las distintas localidades del Municipio de la
Costa (o General Lavalle) y Madariaga (Pinamar y Villa Gesell) que son los
lugares que recorrí, están bien cuidadas, custodiadas, con información al
turista, etc.
-
Muchos espectáculos públicos en las playas. Música, gimnasia, diversos
entretenimientos, charlas, etc., tanto gratuitas como pagas.
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- En
algunas playas, la tranquilidad está presente. Pero en muchas los
concesionarios tienen la modalidad de romper los oídos y la tranquilidad de
la gente con parlantes de baja calidad que, con su pésimo sonido, difunden
todo tipo de música; un caso atípico (por el género) se dio en una de playa
en que “me mataron” con rock pesado desde las 10 de la mañana hasta las 16
en que nos fuimos.
- Los
guardavidas: Lo que observé es que hay muchos puestos distribuidos a lo
largo de las diversas playas y suficientes para cubrir el total de la
observación necesaria de los bañistas. Pero no siempre los vi en sus
puestos; lógicamente, al medio día irán un rato a comer; no obstante,
algunos tenían almuerzos que duraban hasta las 16 horas y desde las 12 nadie
había (en varios puestos contiguos). ¿Por qué será?
-
La
venta gastronómica en la playa de superpanchos, choclos, bebidas, pochoclos,
ensaladas de fruta y verdura, helados, licuados, etc. están monopolizados
por empresas específicas (una por cada rubro); también había vendedores
ambulantes de ropa veraniega, revistas, películas, CD de música, peines y
cepillos, etc. Todo el tiempo tenés en la cabeza algún vendedor que vocifera
su servicio a alto volumen.
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Durante la noche, “trencitos de la alegría” y sus personajes de historieta,
payasos callejeros, artistas de diversas ramas exponiendo su arte, frente a
los teatros los actores promocionan a viva voz sus puestas en escena, etc.
- Los
negocios del centro estaban abiertos hasta las 2, 3 y 4 de la mañana en su
mayoría. No me refiero sólo a los gastronómicos sino también a la venta de
ropa, artículos regionales, calzado, kioscos, etc.
- Las
calles céntricas son convertidas en peatonales a partir de las 20 horas;
esto lo observé como algo muy positivo generando un movimiento de gente muy
flexible, seguro y con facilidad para el traslado.
-
Absolutamente toda la gente que atendía en diversos negocios se mostró
amable, paciente, atenta, dispuesta a asesorarte y no te atosigan con el
querer vender sí o sí.
- Lo
que en el segundo día ya se tornó “pesado” es el tema de los anunciadores de
diversos negocios que por la calle te llenan de papelitos; coma acá, cene
allá, carteras de oferta, la zapatilla con lucecitas en tal lugar, tal obra
a tal hora en tal teatro… ¡Por favor, paren un poco!
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Viaje de vuelta
Para la vuelta, elegí la opción de la
Ruta 2 por varias razones…
- Por
curiosidad para ver cómo era el asunto del recambio de quincena. Yo viajé el
16 por la mañana, los que se irían de la costa en masa, ya lo habían hecho
el día anterior y supuse que desde la Costa hasta la Capital Federal no
habría un tránsito “de locos” como el de la mano contraria. Además, podría
observar de la mano hacia la costa lo que nos muestran los noticieros en estas
fechas: Largas e interminables colas de autos que están parados o van a paso
de buey.
- Por
curiosidad en cuanto a ver en qué estado se encuentra la Ruta 2.
-
Pero la decisión fue tomada, sobre todo, por el problema de la Ruta 41 y sus
“peraltes-pésimos arreglos” desde Navarro hasta Baradero. Tenía miedo de que
alguien se nos viniese encima si justo nos cruzábamos en un mal momento.
No obstante, mi plan seguía siendo
evadir la entrada a la Capital Federal. Veremos…
Salimos a las 04:24 de la madrugada y
llegamos a nuestro destino a las 14:30. Diez horas de viaje con un total de 643
kilómetros. Hice 3 paradas (40, 20 y 30 minutos).
Observen aquí las diferencias con el
viaje de ida: Tardé 4 horas más con un recorrido de 34 kilómetros más largo.
¡¿Qué pasó?!
El plan de viaje fue el siguiente: San
Bernardo por la Ruta 11 hasta la Ruta 2 y por ella seguir derecho hasta la
entrada a la Capital Federal. No entré allí directamente, seguí por la Autopista
25 de Mayo para luego pasarme al Acceso Norte, tomar la Ruta Panamericana y
derechito a San Nicolás. Pero… ¡¿Qué pasó?! ¡¿Por qué tanta diferencia con el
viaje de ida?! Veremos…
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El
viaje por la Ruta 2 venía bien; había tráfico hacia la Capital Federal, pero se
podía ir a 100 o 110 kilómetros por hora en la mayor parte del recorrido.
Observé que lo que muestran los medios de comunicación es verdad ya que la mano
hacia la costa la cantidad de vehículos era impresionante. Desde San Bernardo
hasta Dolores muchísimos autos y ómnibus en largas colas, y por ser una ruta
(la 11) de doble mano, eran por contingentes (grupos) frenados por un vehículo
que por ir a 80 km/h o menos frenaba a todos los de atrás y costaba
sobrepasarlo. Pero desde Dolores hasta la Capital Federal, esa mañana del 16 de
enero fue monstruoso porque la doble fila de vehículos nunca se cortó y, la
mayor parte del viaje, los vi parados o avanzando a menos de 40 km/h. A esta
altura me pregunto ¿la gente no conoce la Ruta 41? ¿Cuántas horas tardaron en
llegar a su destino?
Volviendo a mi recorrido, hasta la
Autopista 25 de Mayo no hubo mayores inconvenientes pero aquí sí que
comenzaron: |
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Cuando pasamos varias salidas a diversas avenidas de la Capital Federal,
comencé a ver con detenimiento los carteles para tomar la salida al Acceso
Norte. Resulta que el cartel del camino que lleva a él ¡está 30 metros
dentro de la curva de la salida, no hay ninguno
sobre la Autopista que
indique la salida! Sí, me lo pasé. Para esto, ya eran más de las 10 de la mañana
(es decir, si hubiera ido por la Ruta 41, ya estaría en Ramallo y llegando a
San Nicolás).
-
Entonces, en vez de volver retomando alguna salida, seguí derecho pensando
en encontrar la Ruta 24 (que algunas veces tuve que tomar en mi época de
Universidad); ella me llevaría directo hasta la Panamericana.
-
Pero,
siempre hay un pero… Resulta que la Ruta 24 está total y absolutamente
destruida, pasa casi toda por zona urbana (barrios y villas miseria) y está
llena de camiones y colectivos (de una y otra mano); tuve que hacer casi
todo el recorrido a 25 kilómetros por hora detrás de un camión destartalado
y cargado hasta el tope. Pero el “pero” señalado más arriba no terminó…
Resulta que a la altura del Coto, antes de pasar las vías del Ferrocarril de
la línea San Martín, había una obra en construcción: El túnel que están
haciendo para que la ruta pase por debajo de las vías. Me dí cuenta cuando
casi me meto en la obra en construcción ¡porque no hay ni un solo cartel
indicador! Menos mal que venía a 20, que si no, Crónica se hace un festín
conmigo.
-
Entonces, tuve que desviarme (preguntando a vecinos) por Pueyrredón, cruzar
las vías y retomar la Ruta 24.
-
Esto nos demoró muchísimos minutos.
-
Llegué a la Panamericana y allí sí, aliviado, derechito para San Nicolás.
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Un dato importante: Peajes pagados…
¡Siete, sí 7 peajes pagados con este
itinerario! Veamos…
-
Camino del Atlántico (General Conesa): 10 $.
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Covisur (Samborombón): 11 $.
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Coviares (Hudson): 1,90 $.
-
Coviares (Dock Sud): 1,90 $.
-
Grupo Concesionario del Oeste (empalme con Ruta 7): 3,20 $.
-
Autovías del Sol (Campana): 4,20 $.
-
Vial 3 (Baradero): 2,20 $.
Total pagado por peajes en el viaje de
vuelta: 34,40 $ ¡y tardé 4 horas más que en el viaje de ida con un solo peaje de
10 $!
Concluyendo
En mis observaciones he visto aspectos
positivos y negativos, tanto respecto de la gente como de la infraestructura.
- En
pleno Siglo XXI, y ante un “recurrente problema” (es problema por los graves
déficit existentes) ya no hay ningún tipo de justificación para que no
tengamos en la provincia de Buenos Aires una buena infraestructura vial; a
la costa llega gente desde todo el país y deja mucho dinero que no se
refleja en las rutas, caminos, playas, existencia de cajeros y bancos para
atención de diversos trámites (pagar facturas, cuentas, cobrar salarios,
etc.), más puestos de atención al turista, etc.
-
Esta situación, el tener siempre los mismos problemas porque nada se hace
para solucionarlos, es una cuestión típica de sociedades subdesarrolladas y
gobernadas –digamos- “deficientemente”, sin ideas, sin propuestas, sin
gestión de obras.
- Se
debe avisar al turista de la posibilidad de promociones tramposas y
engañosas; además, en caso de haberlas, deberían sacar a esa gente pero,
lamentablemente, están todos los días sin que alguna autoridad repare en
estos engaños.
-
Debe haber alguna Federación que agrupe a los comerciantes; de ser así,
considero que deben trabajar de otra manera para no querer ganar en 2 meses
lo que necesitan para vivir todo el año; es que eso, seguramente, no lo
logran con los precios que están cobrando; conviene tener los precios
“normales” bajándolos y así venderán más cantidad y moverán más capital; al
cabo de la temporada la ganancia será mayor. Esto siempre se hizo mal y
todavía no se aprende la lección.
- Los
sitios web de las localidades nombradas y sus vecinas son todos muy
deficitarios en cuanto a información para el futuro turista. No hay
suficiente información respecto de los temas apuntados en este apartado como
es muy poca sobre disponibilidad de alquileres de departamentos, cabañas,
hoteles, etc. En estos sitios figuran sólo algunos hoteles y demás servicios
privados al turista y no todos como debería haber. También observé que estos
sitios no tienen todas las inmobiliarias agendadas, ni lugares para comer,
de artículos regionales ni tampoco una programación sobre los espectáculos
ofrecidos. Este tema es de vital importancia que lo mejoren en el plazo más
corto posible, sobre todo, porque la cantidad de consultas y reservas vía
web aumenta en cada temporada.
Federico Martín Maglio - 21 de enero de 2010
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