ACCIDENTES DE TRÁFICO
Feliciano Robles Blanco
Profesor de Tecnología. Licenciado en Ciencias de la Educación
I N D I C E
Hola
amigas y amigos: El contenido de esta actividad la he escrito en un mes
vacacional del verano de 2003 , mes vacacional también, para muchas familias
en España, donde estamos conociendo cada día accidentes de tráfico de una
gravedad imponente. El pasado fin de semana, por ejemplo, han sido muchos los
jóvenes que han fallecido.
Para
empezar, os adjunto el aporte que escribí hace dos años el día siguiente que
mi hijo tuvo un accidente de tráfico, donde afortunadamente salió ileso pero
fácilmente podía haber muerto.
Voy a
dedicar unos días al tema de la Educación Vial, de lo que tengo ya cierta
experiencia.
1.-
Ayer renació mi hijo
Empiezo a
escribir este Correo con la máxima emoción que un padre puede sentir cuando
experimenta la sensación de que un hijo suyo haya renacido el día antes.
Veréis,
me explico:
Ayer 18
de agosto de 2001 eran las cuatro y media de la tarde, estaba yo adormilado en
mi cama, con esa siesta característica de la gente de mi tierra, cuando una
llamada telefónica sonó en la habitación, era esa llamada que todos los padres
creemos que alguna vez va a ocurrir y no deseamos que ocurra nunca:
Era una
voz grave y extraña:
¿Es Ud.
Feliciano Robles? El mismo. Respondí
Somos la
Guardia Civil y le comunicamos que su hijo Luis ha tenido un accidente de
tráfico. ¡No veáis el escalofrío tan intenso que se siente en ese momento!.
Pero
¿Cómo, dónde, qué le ha pasado a mi hijo?
No se
preocupe Feliciano. Su hijo milagrosamente ha resultado ileso.
Ahora se
pone al teléfono.
Hola
papá, soy Luis, estoy bien, no te preocupes. Te llamo para que me informes que
trámites hay que hacer con la compañía de seguros en estos casos, porque es mi
primer accidente.
¿Pero te
ha pasado algo? No, no, me ha salvado el cinturón de seguridad y las barras
laterales del coche.
Hasta
aquí esta primera comunicación, esto sucedía a unos 200 kilómetros de mi
domicilio en una carretera rural.
Al cabo
de un rato que se me hizo intenso, él llegó a su destino, casa de su novia, y ya
pude hablar más relajado con él.
Y le
dije. “A ver cuéntame la película del accidente”:
Pues
verás han concurrido varias causas:
Mi
inexperiencia como conductor, carretera en mal estado y exceso de velocidad.
Me dijo:
“Yo venía por una autopista conduciendo un poco rápido y contento porque se
iniciaba un fin de semana que me prometía feliz con mi novia, no tenía necesidad
de correr, pero mi afán competitivo, me hacía albergar la idea de batir un nuevo
récord a un recorrido que habitualmente hacía cada fin de semana en los dos
últimos meses. Así que al salir de la autopista y coger una carretera
secundaria, estrecha y en mal estado, pues no tuve la precaución de reducir
sensiblemente la velocidad de autopista y así en una curva aparentemente
sencilla la cogí demasiado rápida y salí de la carretera dando varios vuelcos.
Me ha salvado el cinturón de seguridad y las barras laterales del coche y el
hecho de que no hubiese ningún precipicio ni nada con que chocar. Yo
afortunadamente puedo contar esto, pero otras muchas familias quedan destruidas
para toda su vida por accidentes tan tontos como este”.
Como
docente os hago una llamada para que asumamos que el tema de Educación Vial es
fundamental, yo doy cada año unas sesiones a mis alumnos, pero son del todo
insuficiente, porque hay muchos conceptos que ellos no pueden comprender ni yo
tengo tanto tiempo para poder hacerlo.
Me
refiero al caso concreto de este accidente, la mayoría de la gente no sabe
técnicamente por qué se sale los vehículos en las curvas, saben que es por
correr, pero cada curva tiene una velocidad límite diferente, y todo ello es por
un concepto físico tan sencillo como es la fuerza centrífuga cuyo valor es el
producto de multiplicar la masa de un objeto por el cuadrado de la velocidad y
dividirlo por el radio de curvatura, y esto claro es muy complejo, porque en una
curva cada vehículo tiene una velocidad límite, y los jóvenes se creen que es
cosa de pericia y de dominio de la máquina y cogen las curvas a la velocidad que
buenamente les parece. Y ahí están los resultados.
Mi hijo
me decía, ya se yo por qué los jóvenes tenemos tantos accidentes, porque hasta
que no sufres uno no interiorizas bien las causas, y yo estoy seguro que de
ahora en adelante tomaré las curvas con otro enfoque diferente.
Pero
claro muchas veces no existe la posibilidad de poder repetir y surge la
tragedia.
En fin
perdonar el tiempo que os he robado al leer esto, pero ojalá pueda servir para
evitar aunque sea un solo accidente a vuestros hijos o a vuestros alumnos, a
quien me gustaría que comentaseis esta historia verdadera y puedan sacar las
debidas conclusiones.
2.-
Otra historia de Educación Vial
Por las
mismas fechas que le ocurrió el accidente a mi hijo Luis, mi otro hijo Sergio,
fue también protagonista de otra historia relacionada con la Seguridad Vial y
con la violencia en general que os aporto porque dos años después sigue
plenamente en vigor.
Yo
desearía que aquellos listeros que tengan conocimiento de sicología clínica o
psiquiatría me ayudasen y me dijesen si yo estoy en lo cierto o no en mis
planteamientos, porque si así fuese creo que los educadores tendríamos otras
tareas importantes que solucionar en vez de las que habitualmente nos ocupamos.
Creo que
en la sociedad pulula un grupo minoritario de individuos que poseen un síndrome
suicida y a la vez asesino y que eso se manifiesta de forma cruel en la
violencia doméstica y al volante de los automóviles así como en los atentados
terroristas.
No tengo
nada en contra de aquellas personas suicidas que de forma silenciosa en
cualquier momento de su vida deciden poner fin a su existencia. De hecho he
conocido algunos suicidas que eran unas personas normales y nadie podía detectar
en ellos su sufrimiento y desengaño de esta vida y cualquier día se les
encontraba ahorcados de cualquier sitio aparente para ello.
Pero en
cambio ¿ qué opináis de esos individuos que deciden suicidarse pero antes matan
violentamente a la mujer con la que han convivido, o de esos terroristas que
se cargan de bombas y explotan en cualquier lugar haciendo el mayor daño
posible, o de esos conductores temerarios que cometen imprudencias gravísimas
que ponen en riesgo la vida de personas inocentes?
Os voy a
contar la siguiente historia:
Hace unos
días tres adolescentes de Sevilla, fueron invitados a pasar unos días a casa de
otra adolescente que vive en una ciudad de Castellón, uno de esos adolescentes
era mi hijo Sergio de 18 años, fueron en avión de Sevilla a Valencia y allí
quedó en irlos a recoger el padre de la anfitriona, yo no le conozco pero me lo
imaginé un padre normal y responsable.
Pues bien
cuando llegaron al aeropuerto se encontraron con un hombre en torno a los 50
años, se dirigió hacia el aparcamiento y les montó en un Mercedes último modelo,
arrancó velozmente el coche, sin ponerse cinturón de seguridad, lo cual extrañó
sobremanera a mi hijo que sabe que para cualquier recorrido que hacemos con mi
coche lo primero es ponerse el cinturón.
Este
hombre, que es un ejecutivo importante de una industria de la Comunidad
Valenciana, enfiló la autopista y una vez en ella puso el auto a 180 km/hora, mi
hijo y sus amigos iban aterrorizados, porque jamás habían circulado a esa
velocidad y menos con un extraño. Era por la tarde y no tenían ninguna prisa por
llegar a destino, era simple chulería. El regreso lo hicieron a los pocos días
con el mismo ritual Mercedes a 180 y tampoco sin ninguna prisa y los chabales
acojonados totalmente.
Me
pregunto, ¿ Qué tipo de conductores son esos? Que ponen en riesgo la vida de
personas inocentes. Cualquier fallo humano o técnico que hubiesen tenido podría
haber tenido fatales consecuencias de los ocupantes o de otros vehículos
cualquiera.
Aquí no
se trataba de jóvenes inexpertos, sino de un ejecutivo agresivo de 50 años con
un tren vida de alto standing, con una mujer, según me dijo mi hijo,
despampanante y con una vivienda de ensueño.
Y sin
embargo ya lo veis, con un comportamiento totalmente suicida y asesino.
Yo que
soy observador de los adolescentes a veces he querido detectar a algunos con
estos rasgos, pero el entorno educativo pasa totalmente de analizar estas
conductas, tan destructivas al cabo de los años.
Nada más
un saludo y prudencia al volante.
3.- Educación Vial: Para reflexionar...
Cuando
se sufre un accidente de tráfico hay que procurar que no deje secuelas
psicológicas. Para ello lo mejor es interiorizar como se produjo realmente el
accidente y cuáles pueden ser las normas a seguir para que no ocurra otra vez lo
mismo.
Os
adjunto la tercera parte de los mensajes que aquel mes de agosto del 2001
originó aquel accidente de tráfico.
He estado
dos días en la ciudad donde trabaja mi hijo y hemos hecho una reflexión sobre el
accidente que tuvo, para tratar de eliminar todo tipo de secuelas psicológicas
que pudiesen quedar del mismo y valorar los aspectos positivos a considerar en
el futuro.
Ha leído
él , el mensaje que yo envié a las Listas en las que participo, y de motus
propio ha elaborado la carta que acompaño, para que tengáis un conocimiento
total de cómo sucedió el accidente.
Como veis
es puro milagro, que no tuviese ni un simple rasguño, cuando el coche ha quedado
totalmente irrecuperable y será destinado a la chatarra.
Yo no soy
creyente, pero en este caso parece que algo o alguien nos ha querido premiar mi
esfuerzo y preocupación por este asunto y ha querido que mi hijo tenga una nueva
oportunidad de vivir.
Eso no
quiere decir que lo que cada uno quiera dar de Educación Vial tenga que ser tal
y como yo lo he hecho, no no, cada uno puede enfocar el asunto tal y como lo
considere oportuno, de acuerdo con las características de su alumnado, sus
recursos pedagógicos y su sensibilidad, lo que si os puedo asegurar que si
ponéis interés en el tema vuestros alumnos os lo agradecerán.
Quizás
cuando leáis el relato de Luis, penséis que se trata de un joven más de esos
alocados, irresponsables, torpes, etc.
Pues no,
no, Luis tiene 25 años, es Ingeniero Industrial con uno de los expedientes
académicos más brillantes de España, plagado de sobresalientes y matriculas de
honor, es guapo y feliz, y tiene un porvenir de lo más brillante que os podéis
imaginar porque se lo disputan las compañías petrolíferas mas importantes del
mundo.
Sin
embargo, por falta de una educación adecuada, desconocen el poder real de las
máquinas, y concretamente de los automóviles y piensan que las pueden dominar a
su capricho.
Menos
mal, que al menos en mi caso, siempre, siempre, nos ponemos el cinturón de
seguridad, y ese hábito lo tiene asumido y esta vez contribuyó a que saliese
ileso del accidente, pero el tema de la velocidad , no he sido del todo eficaz
en mis consejos sobre la prudencia.
Y es que
los jóvenes por norma no hacen caso de los consejos de los padres en torno a
los riesgos que tienen por delante, accidentes, drogas, alcohol, etc, porque
creen que es un acto reflejo de nuestro miedo a que les pase algo, y ellos se
consideran tan listos e inteligentes que creen que a ellos no les pueda pasar
nada.
Creo que
hay cosas de ésta que los educadores podríamos tener más credibilidad que los
padres, porque aportaríamos unos conceptos técnicos que les harían comprender
mejor por qué suceden los accidentes, y como la máquina nos puede devorar en un
momento determinado.
En fin
perdonar todo esto que os he contado, pero lo hago con la intención de que pueda
servir para que a alguien se pudiese beneficiar del asunto.
Nuestras
carreteras están llenas de tumbas de jóvenes brillantes e inteligentes, que no
somos capaces de comprender como fue posible que a ellos les pasase lo que les
pasó.
Pues ya
veis como es la vida...
Aportación de Luis Robles
Bueno,
hola a todos. Aquí estoy de nuevo, todavía un poco en estado de shock.
He estado leyendo los mensajes de la lista y estoy conmovido. Pienso en lo que
podría haber pasado y me entran escalofríos. ¡Qué forma tan estúpida de morir!
He visto a padres sufrir lo indecible al perder a sus hijos, y yo he estado a
punto de hacérselo a los míos. Vergonzoso, de verdad.
Ya he conseguido juntar casi todas las piezas del puzzle para explicar qué
pasó. En el momento no supe qué me hizo perder el control de mi coche pero ya
lo voy viendo más claro.
Iba a 120 km/h por una carretera vecinal estrecha y mal asfaltada donde el
límite es 70. Iba pensando en las musarañas, cansado tras un día de trabajo y
cien kilómetros de viaje. Entré en una curva sin frenar porque era suave, había
buena visibilidad y no venía nadie en sentido contrario. La calzada estaba
plagada de baches pero en esa curva había una auténtica zanja que yo no vi.
Hacía meses que no chequeaba la presión de los neumáticos y debían estar algo
vacíos. La rueda delantera derecha reventó. No lo noté inmediatamente pero a
los pocos metros el coche empezó a derrapar como loco hacia la derecha, con un
chirrido que helaba la sangre. Se me iba. Luché por controlarlo, pegué un
volantazo y el coche dejó de derrapar, pero al ser tan estrecha la carretera me
salí por el lado contrario, el izquierdo. El coche bajó por un corto terraplén,
se estampó contra el suelo, dio una vuelta de campana y por fin se detuvo.
Cuando iba dando vueltas dentro del coche, con las ventanillas estallando a mi
alrededor, lo que pensaba era "esto no me puede estar pasando a mí". ¡Qué
difícil es aprender con las desgracias ajenas! Hasta que no nos pasa a nosotros
no escarmentamos.
Afortunadamente no me hice ni un rasguño y salí del coche por mi propio pie. La
gente que se paraba a ayudarme me felicitaba por mi fortuna, sobre todo por
haber caído hacia el lado izquierdo. "¿Por qué?", pregunté. "Míralo tú mismo" me
dijeron. Me quedé lívido cuando descubrí que por el lado derecho discurría un
canal de riego, no muy grande pero suficiente para tragarse un coche pequeño
como el mío, con todos sus ocupantes.
Espero que vosotros seáis más inteligentes que yo y sí aprendáis de mis fallos.
Un abrazo,
Luis
Una de las tareas de las que
estoy más satisfecho como docente es el tiempo que dedico con mis alumnos a
inculcarles unas nociones sobre Seguridad Vial, y siempre les digo que para mí
será una gran satisfacción saber si alguna vez estuviesen en trance de tener un
accidente de tráfico y en el último momento lo evitasen gracias a los consejos
que un día recibieron en la Escuela por parte de su maestro de Tecnología.
A mí me gusta desarrollar y
debatir con los alumnos los factores que pueden desencadenar un accidente de
tráfico, empezando por los más crueles y trágicos.
En este apartado empezamos a
desarrollar el caso de los accidentes que se producen en los adelantamientos
indebidos.
Les digo que este es el
accidente más trágico y cruel que existe, porque cuando ello ocurre hay uno o
varios muertos y heridos muy graves, donde todos son víctimas inocentes excepto
el conductor causante del mismo. Así les digo a los alumnos que de ahora en
adelante siempre que vayan de acompañante en un vehículo impidan que el
conductor realice cualquier adelantamiento inadecuado, y para eso identificamos
bien las señales indicativas de prohibido adelantar tanto las verticales como
las horizontales que hay pintadas en el suelo de las carreteras.
Las razones por las que se
producen adelantamientos inadecuados son varias:
Una de ellas es meramente
psicológica, es decir adelantamos simplemente porque no nos gusta ir detrás de
otro vehículo aunque lleve una buena velocidad de crucero.
Otra es por correr con una
velocidad superior a la media de la carretera. Si la media de la carretera por
ejemplo es ir a 80-90 km/hora y yo voy a 120-130 km/hora, seguro que tendré que
realizar varios adelantamientos y algunos de ellos puede que sea en zonas
prohibidas.
Otra causa de adelantamientos
es cuando encontramos en la calzada vehículos excesivamente lentos, en estos
casos hay que tener paciencia y solo adelantar cuando encontremos la carretera
totalmente despejada.
Los adelantamientos nocturnos,
con niebla y con vehículos viejos son mucho más peligrosos.
La gravedad de los accidentes
en adelantamientos es que al producirse un choque frontal la fuerza del impacto
es la suma de las velocidades de los dos vehículos que chocan y en este caso
toda la energía cinética que llevan se transforma en calor destructivo y los
vehículos se deforman totalmente y se incendian, muriendo generalmente todos los
ocupantes de ambos vehículos, o al menos el del vehículo más débil.
Este aspecto de describir la
peligrosidad de los accidentes por adelantamientos inadecuados puede impartirla
cualquier docente que sea conductor de vehículos y puede y si es de ciencias
plantear la resolución de algunos problemas curiosos.
Un problema tipo puede ser el
siguiente:
Un conductor ansioso y con
prisas circula por una carretera estrecha y en mal estado cuya velocidad
recomendada es de 70 km/hora. Esa carretera tiene un tráfico medio de 300
vehículos/hora.
Este conductor tiene que
recorrer 20 km por esta carretera y va con prisas y circula a una media de 100
km/hora.
Calcular el número de
adelantamientos que tiene que hacer y el tiempo que gana por circular a 100 km/hora
en vez de haber circulado a los 70 km/ hora aconsejados en esa carretera.
Se pueden analizar los
resultados y ver que no vale la pena correr los riesgos que ha tenido en hacer
varios adelantamientos para ganar tan poco tiempo.
Hola amigas y amigos: El objeto de estos
aportes es para que puedan servir a aquellos que deseando hacer algo respecto a
la Educación Vial con sus alumnos/as o hijos/as les pueda servir de pauta.
Un buen tema para debatir y reflexionar es
hacer un debate sobre los accidentes que se producen en los cruces de carreteras
y en las intersecciones de las calles en las ciudades. Este tipo de accidentes
es el que más ocurre y van desde los que pueden ser muy graves a otros más
leves.
El punto de más peligro de este tipo de
accidente es cuando nos saltamos una señal de stop en un giro hacia la
izquierda en un acceso a una carretera de mucho tráfico. Conviene que los
alumnos aprendan bien a identificar la señal de sotp y ceda el paso, para que
siempre que vayan de acompañante inciten al conductor a cumplirla a rajatabla y
que luego cuando sean conductores también la cumplan siempre.
En las ciudades los cruces de mayor tráfico
están regulados por semáforos, pero muchos conductores se saltan los semáforos,
o peatones cruzan la calle cuando no les corresponde pasar. Aquí también cabe
incidir de forma clara que es necesario siempre respetar lo que indican los
semáforos.
Si alguno tiene la posibilidad puede hacer en
el colegio un pequeño circuito, con señales de, stop, ceda el paso y semáforos
y practicar con bicicletas.
6.-
Atropellos de peatones
Hay un índice importante de accidentes de
tráfico que son atropellos de personas, especialmente niños y personas mayores.
En los atropellos son culpables muchas veces
los conductores porque no respetan las normas de tráfico que hay para circular
por las ciudades, y otras veces son también culpables los peatones porque
desconocen muchas reglas de tráfico que les atañen.
Lo más peligroso por parte de los
conductores es muchas veces el exceso de velocidad con la que circulan por las
calles de las ciudades, pudiendo atropellar a las personas que inesperadamente
invaden la calzada. Otras veces se producen muchos atropellos en los pasos de
cebra reservado para los peatones y que muchos conductores no respetan.
Por parte de los peatones, y
especialmente a los niños hay que enseñarles a que sepan cruzar las calles en la
forma adecuada. Siempre deben caminar por las aceras y no por la calzada, y
deben cruzar las calles especialmente por las esquinas que es cuando los
conductores reducen más la velocidad. No deben salir detrás de un balón ni jugar
a juegos que signifique cruzar las calles corriendo. Antes de cruzar una calle
hay que cerciorarse bien que no viene ningún vehículo. Si van caminando por una
carretera deben circular por el arcén de la izquierda.
7.- Velocidad
inadecuada
En
España hay una costumbre muy arraigada de buscar un culpable en todas las
cosas malas que pasan, olvidando que muchos sucesos ocurren de forman
totalmente fortuita sin culpabilidad expresa de nadie.
En los
accidentes de tráfico los medios de comunicación siempre toman como chivo
expiatorio de los mismos a los excesos de velocidad. Yo creo que la velocidad
es una condición necesaria para que ocurra un accidente, pues siempre se trata
del impacto que hace un objeto móvil, pero de ahí a considerar que casi todos
los accidentes son por exceso de velocidad, va un trecho.
Yo
prefiero considerar el término velocidad inadecuada y maniobras inadecuadas
que hacen los conductores cuando van conduciendo un vehículo, porque casi la
totalidad de accidentes no son por exceso de velocidad sino por la velocidad
inadecuada que lleva un vehículo de acuerdo a las condiciones del tráfico,
estado de la carretera, estado general del vehículo, etc.
Son
muchos los conductores, que no saben cual es la velocidad adecuada a la que se
tiene que circular, y eso es crucial para evitar los accidentes.
Los
vehículos están equipados de acelerador, frenos y caja de cambios,
precisamente porque hay que estar modificando casi permanentemente la
velocidad de los vehículos.
No se
trata, pues, de inculcar a los conductores que han de conducir más despacio,
sino de inculcarles la necesidad que tienen de llevar siempre la velocidad
adecuada que se requiere en cada momento.
Está
claro por ejemplo, que circular a 120 km/hora en una autopista es una
velocidad considerada normal, pero hacerlo por una carretera de montaña
estrecha y con curvas es una velocidad suicida. Es pues este concepto el que
hay que saber inculcar a nuestros alumnos/as e hijos/hijas cuando les
aconsejamos sobre la velocidad en los vehículos. Siempre, siempre hay que
circular a la velocidad adecuada que permita la vía para hacerlo en
condiciones de máxima seguridad.
8.- Puntos negros
En la jerga de los accidentes de tráfico se denomina “punto negro” a los lugares que hay en las
vías públicas donde ocurren accidentes de tráfico con mayor frecuencia.
La responsabilidad de
estos puntos negros recae generalmente en las autoridades responsables de esa
vía donde está el punto negro. Las vías públicas dependen unas de las
autoridades locales, otras de las autoridades provinciales, otras de las
autonómicas, otras del Ministerio, y si son los puntos negros en una autopista
de peaje depende de la empresa concesionaria de la autopista.
Una de las cosas que más
me satisfacen a mí cuando imparto Educación Vial a mis alumnos es enseñarles a
detectar puntos negros en la ciudad donde viven y generar la posterior denuncia
al Ayuntamiento para reclamar su arreglo.
Hace unos años había un
cruce muy peligroso cerca del Instituto, entonces cogía a los alumnos y los
llevaba a estar un rato en el cruce, y les enseñaba las razones por las cuales
era peligroso, cuando regresábamos al aula, redactábamos una carta muy dura
dirigida al Alcalde denunciando la peligrosidad del cruce donde habían muerto
dos personas en los últimos años y eran frecuentes los accidentes. El segundo
año de enviar esta carta, el Alcalde nos envió una, agradeciendo nuestro
interés en el tema y anunciando que se iba a corregir la peligrosidad de tal
cruce. Y así se hizo y ya no es peligroso el citado cruce. Y ha costado cuatro
perras hacerlo más seguro.
Ese es el camino que
tenemos que enseñar a nuestros hijos y alumnos, que sepan denunciar los puntos
negros que tengan en sus ciudades. Ahora estamos detrás de conseguir la
colocación de un semáforo en otro cruce de calles que hemos detectado peligroso.
A veces un simple bache o socavón en la calle puede provocar un accidente de
tráfico.
El estado de abandono o
mal trazado de muchas vías públicas son el desencadenante de muchos accidentes
de tráfico. Aprendamos a denunciarlos y presentar posibles soluciones.
9.- Las
prisas
Las veces que yo he rebasado el límite de la
velocidad regulada en 120 km/hora ha sido cuando he ido conduciendo con prisas.
Una vez me cazó la Guardia Civil de Tráfico y me puso una multa porque iba
conduciendo a150 km/hora. Ha sido una de las multas que más a gusto he pagado,
porque desde entonces y ya hace muchos años que ocurrió eso, no he vuelto a
superar los límites de velocidad legales que hay en las carreteras.
Lo principal de todo es que interioricé que
es totalmente incompatible ir conduciendo un vehículo con prisas.
Son esas prisas las que nos incitan a
realizar un adelantamiento peligroso, a coger una curva más deprisa, a ser poco
paciente en una caravana, a saltarnos muchas señales de “ Ceda el Paso”, etc.
Quien tenga por costumbre conducir con
prisas, que haga un análisis de las infracciones que comete mientras conduce, y
que luego haga un cálculo del tiempo que ha ganado por el hecho de haber
conducido más rápido en el trayecto que si lo hubiera realizado a velocidad
normal.
Yo lo he hecho, con el trayecto más largo que
hago al año, que es cuando voy a mi pueblo. Si me propongo ir a 120 km/hora de
media, tardo un total de 4 horas, pero tengo que ir haciendo continuamente
adelantamiento a camiones y otros vehículos que circulan más lento, además
tengo que tomar las curvas mucho más deprisa que la velocidad recomendada con
riesgo de salirme de la carretera. Algunos de estos adelantamientos resultan
peligrosos. Por contra si voy a 100km/hora, tardo 4,75 horas , pero la
conducción es mucho más cómoda y relajada porque tengo que hacer muchos menos
adelantamientos y las curvas las tomo mucho mejor.
¿Verdad que por tres cuartos de hora no vale
la pena correr esos riesgos?. Pues esa es la diferencia que hay entre conducir
con prisas y hacerlo de forma pausada y relajada. Así que para mí uno de los
principales enemigos de los conductores es el gusanillo de las prisas que
llevamos metido en nuestro cerebro.
10.- La rutina o monotonía
Hay muchos conductores que cuando tienen
cierta experiencia conduciendo lo hacen de forma rutinaria o monótona, relajando
su concentración y provocando muchas veces un accidente de esos que llamamos
“tontos”, porque se ha debido a un simple despiste del conductor.
Hay que tener en cuenta que la acción de
conducir un vehículo significa el estado de alerta de un montón de órganos de
nuestro cuerpo. Así los pies tienen que tener una sensibilidad especial para
controlar el pedal del acelerador con el que vamos regulando la velocidad que va
variando permanentemente según las características de la carretera. También
tiene que estar el pie derecho, muy ágil y despierto para activar el freno en
caso de emergencia. Los brazos tienen que manejar el volante de la dirección sin
rigidez pero con firmeza, también tienen que estar ágiles los brazos para
cambiar de velocidad, o atender a los mandos auxiliares que hay en el cuadro de
mando. Los ojos tienen que estar activos, mirando hacia adelante, a los
indicadores del cuadro, por los retrovisores.
Toda esta actividad de sincronía y
coordinación la tiene que realizar el cerebro a una velocidad rápida y
permanente, así que de ninguna manera se puede tomar la conducción de un
vehículo como un acto rutinario o monótono.
La conducción rutinaria surge en los
trayectos repetitivos, por ejemplo el trayecto que hacemos para ir de casa al
trabajo, yo muchas veces pienso interiormente que el coche va de forma
automática, y no es así, cada día la conducción es diferente. La monotonía surge
en trayectos largos, principalmente si se circula por autopista.
Los enemigos de la rutina y la monotonía,
pueden ser despiste en trayectos cortos, o dormirse en trayectos largos por
autopista.
11.- Las distracciones
Estos aportes, tienen como finalidad orientar
a aquellas personas que se viesen motivada para tratar el asunto con sus
alumnos/as, aunque no figure en su programación de clase. Yo solucioné este
asunto, haciendo una propuesta al Consejo Escolar de mi Instituto para que me
autorizase a impartir una Unidad Didáctica de Educación Vial, dentro del tiempo
dedicado a la asignatura de Tecnología, a todos los miembros del Consejo Escolar
les pareció bien la propuesta, y desde hace varios años, desarrollo con el
alumnado una Unidad Didáctica de Educación Vial.
Uno de los asuntos mejor elaborado de esta
Unidad es el relacionado a destacar las distracciones que tienen los conductores
y que les pueden provocar un accidente.
Para el tema de las distracciones, tengo una
pequeña película editada por la Dirección General de Tráfico de España que es
muy didáctica y elocuente, también les cuento a los alumnos un pequeño accidente
que tuve yo cuando era adolescente que nos caímos de una moto un amigo y yo por
un despiste que tuvimos al ir por la calle principal de un pueblo pequeño,
mirando a las chicas guapas que iban por las aceras, y sin darnos cuenta
chocamos con un coche que iba delante, y había parado y resultó que aquel coche
era el del alcalde del pueblo.
Centrándonos en las distracciones más
habituales y peligrosas que tienen los conductores son las siguientes:
Hablar por teléfono móvil mientras se
conduce: Esta es una de las actividades más peligrosas que se pueden hacer,
porque mientras se habla por teléfono se pierde la concentración de la
conducción, es peligroso incluso si se habla por un teléfono de manos libres. Lo
mejor es tener el buzón de voz activado mientras se conduce y si hay que llamar
a alguien parar el coche y hacerlo tranquilamente.
Discutir acaloradamente en el coche: Tenía yo
un familiar que eran muy habituales las discusiones en el coche con su mujer y
sus hijos y un día tuvieron un accidente grave. La consigna es :No distraer al
conductor.
Consulta de mapas o callejeros: En nuestro
automóvil debe haber un plano callejero de la ciudad donde vivimos y un mapa de
carreteras de la región por la que viajamos. Así antes de iniciar un viaje
tenemos que consultar bien el mapa o el callejero para saber la ruta que hay que
seguir. Una consulta a un mapa mientras se va conduciendo puede ser fatal.
Comer o beber mientras se conduce: Por
muchas prisas que se tengan si hay necesidad de comer o beber algo es
recomendable parar el vehículo y hacerlo con tranquilidad.
Ponerse las gafas, manipular el equipo de
música, encender un cigarrillo, intentar matar un insecto que se haya colado en
el interior del coche, música demasiado elevada. Son también distracciones que
pueden desencadenar un accidente de tráfico.
Así que la mejor recomendación contra las
distracciones, es llevar una buena concentración en la conducción.
Está claro, que para mucha
gente la única fuente de información que tienen es la que reciben a través
de los informativos de televisión, y que de estos lo que más impacta son los
sucesos trágicos.
Uno de los sucesos que más
impactan, son los accidentes de tráfico que ocurren las madrugadas de los
fines de semana, donde se ven involucrado jóvenes, y tienen
consecuencias trágicas de varios muertos.
En estos sucesos casi
siempre se tiende a culpabilizar a los jóvenes como responsable de tales
siniestros y yo quisiera en este artículo presentar a los jóvenes
también como víctimas de tales siniestros, porque no siempre tienen la
culpa los jóvenes de estos accidentes y por otras razones que voy a
exponer.
1º.- La formación como
conductores de los jóvenes es bastante deficiente. Esta formación la
desarrollan las Autoescuelas que son entidades privadas y muchas veces muy
poco responsables o capacitadas.
La formación teórica, que es la base
para ser buen conductor, está abandonada a la buena de dios, y consiste en
memorizar unos tests que utilizan los examinadores de la DGT, para
corregirlos rápidamente de forma mecánica. La dificultad de aprender estos
tests, hace que varios jóvenes de los niveles educativos más bajos se
lancen a la carretera sin Licencia de Conducir. Aprobar éstos tests
tampoco significa que se conozca un automóvil con detalle y los diferentes
trucos de cualquier conductor experimentado para superar las situaciones de
riesgo en las que un conductor se encuentra de vez en cuando.
En cuanto a las clases prácticas, que
es el auténtico negocio de las autoescuelas, no van más allá de aprender a
callejear por calles de ciudades y conocer los diferentes circuitos que
utilizan los examinadores de la DGT, para lo cual los monitores de las
autoescuelas conocen las diferentes dificultades que tiene cada circuito, y
si se la dicen a los alumnos y estos son espabilados, pues las aprenden a
superar sin dificultad.
Sin embargo poco se enseña
a los jóvenes a superar situaciones de riesgo, tales como la conducción
nocturna, frenadas de emergencia, tomar curvas con exceso de velocidad,
conducir bajo los efectos del alcohol, etc.
Así que cuando un joven
toma por primera vez un automóvil propio, lo hace muchas veces con
mucho tiempo transcurrido desde que aprobó el examen de conducir. Yo
recuerdo que tardé tres años y cuando cogí un coche propio por primera vez,
no sabía ni aparcarlo, y cuando conducía de noche, no sabía el juego de
luces que tenía que hacer para evitar deslumbramientos.
La Dirección General de
Tráfico, tiene una pequeña película estupenda donde se señalan una serie de
riesgos que afectan a los jóvenes:
El primero de ellos es el
que he comentado que afecta a una formación inicial muy deficiente, por
parte de algunas Autoescuelas poco responsables.
En segundo lugar, afecta a una mala
preparación para la conducción nocturna en carretera y con malas condiciones
climatológicas. Lluvia, niebla, viento, etc .
En tercer lugar, la
ingesta de alcohol por parte de conductores, que le hace perder la sensación
de la realidad y de peligro cuando conducen un vehículo bajo los efectos del
alcohol o de las drogas.
En cuarto lugar, la
competitividad de muchos jóvenes le hace tomar la carretera como circuitos
de velocidad, y participar de piques y apuestas. En España se están poniendo
en varios sitios circuitos cerrados de velocidad donde las personas que les
guste correr pueden hacerlo sin poner en riesgo la vida propia y la de otros
inocentes.
Por último hay muchos
jóvenes que son reacios a usar los medios de seguridad activa, es decir usar
cascos para conducir motos y ponerse siempre el cinturón de seguridad,
cualquiera que sea la distancia a recorrer.
Una vez obtenido el Carnet de Conducir
la única información sobre Educación Vial que recibimos los conductores son
los anuncios y campañas de prevención que la DGT emite en radio y
televisión, pero entre un anuncio de prevención aparecen varios de marcas de
coches donde la velocidad juega un rol importante porque casi siempre va
unido a una posible aventura con una mujer u hombre despampanante.
Yo quisiera lanzar una voz
diciendo que me parece injusto el precio que tienen que pagar los jóvenes
por asegurar sus vehículos, el seguro es un acto solidario, también me
parece injusto que las compañías de alquiler de vehículos no los
quieran alquilar a jóvenes menores de 26 años.
Por todo ello llego a la
conclusión que los jóvenes son tanto víctimas como culpables en lo
relacionado con la Seguridad Vial.
Una de mis inquietudes de los
últimos años ha sido la de poder instruir a mis alumnos/as en las técnicas
básicas de los primeros auxilios que se les pueden prestar a los heridos en un
accidente de tráfico u otro tipo de accidente.
Siempre he planteado este tema
a mis compañeros docentes de Educación Física, para que los impartiesen a los
alumnos, pero siempre he tenido la callada por respuesta y nunca me han hecho
caso. Este año me propongo hablar con los servicios médicos de la localidad
donde está el Instituto donde trabajo para ver si algún técnico sanitario,
quiere venir a impartir algún módulo sobre primeros auxilios que hay que prestar
a personas que sufran algún accidente, porque a veces estos primeros auxilios
pueden salvar una vida.
Digo esto porque hace muchos
años iba yo por una carretera y llegué a un sitio donde acababa de ocurrir un
accidente muy trágico, un coche con cinco soldados había chocado con un camión y
había tres soldados muertos y dos heridos graves. Yo en mi afán de ayudar cogí a
uno de aquellos heridos lo metí en mi coche y lo llevé al Hospital Militar, que
distaba de allí uno 20 km.. Cuando entregué el herido en el servicio de
urgencias un médico me llamó y me echó una buena bronca porque me dijo que con
mi actitud, loable, podía haber contribuido a empeorar las lesiones de aquel
soldado herido que yo llevaba, y que tenía que haber esperado a que llegasen los
servicios sanitarios.
Así que desde entonces me
gustaría saber que es lo que se puede hacer con las personas heridas en
cualquier suceso. Yo invito a que si alguien de la lista tiene conocimientos
sanitarios, nos envíe un aporte sobre este asunto.
Yo se por ejemplo que en
caso de hemorragias en brazos o piernas hay que hacer un torniquete, y que si
hay peligro de incendio o explosión hay que retirar los heridos del foco de
fuego lo más rápido posible. Y también se que hay que dejarlos en el suelo,
hasta que lleguen los servicios de socorro.
Muchos accidentes de
tráfico ocurren o se desencadenan como consecuencia de un mantenimiento
deficiente del vehículo que se conduce y que puede originar una avería
mecánica, o un fallo en los sistemas de seguridad del vehículo.
Hay varias causas por las
que los y las conductores se retraen de tener un buen mantenimiento del
vehículo. Veamos algunas.
Hay mucha gente que
trabaja de forma acelerada y no puede prescindir de estar sin su coche
ni un solo día, y por lo tanto nunca encuentra el momento de llevar el coche
al taller para una revisión y solo lo lleva en caso de avería. A estas
personas hay que decirles que los buenos talleres de reparación tienen hoy
día establecido un sistema de citas con lo cual se reduce
considerablemente la estancia del coche en los talleres, además si
necesitamos un vehículo para el trabajo disponen de un vehículo de
sustitución que nos hace el apaño.
Otras veces vamos de viaje
y surge una avería pequeña, y no queremos parar a repararla pensando que
podemos llegar al destino con esa avería. Craso error, esa avería pequeña en
principio puede ir a mayor, y causar un accidente o rotura del coche en el
momento más inoportuno. A mí me pasó en un viaje de vacaciones al principio
de tener coche y a punto estuve de tener un accidente grave, pero la avería
me inmovilizó el coche y me costó un buen dinero de mis vacaciones.
En muchas ocasiones no
llevamos el coche a revisión por cuestiones monetarias, ya que toda revisión
cuesta dinero y lo vamos dejando para más adelante de forma
irresponsable y temeraria. Hay elementos del automóvil que sufren desgastes
y afectan seriamente a la seguridad, tales como el sistema de frenos,
neumáticos, dirección, amortiguadores, sistemas eléctricos de alumbrado y
señalización, etc.
Hay ocasiones que la gente
no lleva el coche a revisión simplemente por ignorancia, y cree que al
taller solo tienen que ir los coches en caso de avería y eso es muy
lamentable.
Cada año debe ir el coche
a la revisión, a ser posible a un Taller de confianza que esté bien equipado
y conozcan bien el modelo y marca de nuestro coche.
Hay un mantenimiento que afecta a la
funcionalidad del motor, por ejemplo. Hay que cambiar periódicamente el
aceite del motor, los filtros de aire y aceite, las bujías y las correas de
transmisión, hay que revisar y cambiar si procede el líquido anticongelante
del radiador, la dirección, los frenos. Los limpiaparabrisas tienen que
actuar con eficacia y cambiarlos cuando estén gastados o envejecidos.
Referente a la
seguridad, los aspectos más importantes que hay que revisar o sustituir son
los neumáticos cuando están gastados o agrietados por envejecimiento, las
pastillas de freno cuando están gastadas, los amortiguadores cuando dejan de
funcionar correctamente, tener todas las lámparas del vehículo en
funcionamiento correcto, porque todas ellas cumplen una misión de
seguridad, tener la dirección con funcionamiento correcto y no
desequilibrada.
Lo más recomendable pues
es llevar una vez al año nuestro vehículo a que lo revisen en el taller
especializado en la marca del vehículo. Allí saben los técnicos los
elementos que tienen que revisar y sustituir.
Hoy día la
mayoría de los niños y niñas de los países occidentales tienen
sus padres automóviles y empiezan a montar en ellos prácticamente desde que
nacen. No obstante pocas veces saben los niños o niñas como es o como
funciona realmente un automóvil.
Yo cada año concluyo la Unidad Didáctica de Educación Vial, con dos sesiones
en las cuales en la primera de ellas les explico como es un coche y en la
segunda como funciona el motor de un coche. Es el día que mejor se lo pasan
porque desarrollamos estas sesiones en el patio del Instituto al aire libre.
Para ello meto mi coche en un rincón del patio del Instituto y allí formando
grupos de cinco o seis alumnos/as, les explico como es el coche según el
siguiente relato:
Un coche funciona más o menos como una persona, las personas tenemos un cerebro
que es el que ordena todo el funcionamiento de nuestro organismo, de él salen
las órdenes para andar, hablar, comer, etc. Un automóvil también tiene un
cerebro, son los y las conductores de los mismo.
Un conductor o
una conductora es el que va ordenando lo que el coche tiene
que hacer para ello utiliza los pies que actúan sobre los pedales de
aceleración, freno y embrague; los brazos que manejan el volante, la caja de
cambios, y otros accesorios auxiliares, los ojos que van inspeccionando
permanentemente el estado de la carretera por la que se circula. Todos estos
elementos tienen que estar perfectamente sincronizados y entrenados para que
no ocurra ningún accidente. Por eso hasta que no se tienen 18 años no se
puede conducir un coche legalmente, después de haber demostrado que se
conocen bien todas las reglas de la circulación y el manejo sincronizado de
todos sus mandos.
Las personas para nuestra existencia, comemos, bebemos y respiramos aire del
cual aprovechamos el oxígeno, entra en nuestro organismo y después de una
digestión se utiliza lo bueno para cargar el organismo con las energías
necesarias que nos permitan funcionar con normalidad, lo que no vale lo
expulsamos por el ano en forma de heces o por los órganos genitales en forma
de orina.
Los coches también beben combustible, y respiran aire, entra en el motor y
allí se hace una combustión controlada de donde sale la energía necesaria
para funcionar y lo que no vale lo expulsa por el tubo de escape a la
atmósfera.
El motor es como
nuestro corazón. Nuestro corazón late y a veces se acelera,
pero nunca se para. El motor de un coche late, se acelera, pero se le
permite parar.
Las personas utilizamos calzado con suelas de goma en nuestro contacto con
el suelo, los coches utilizan cubiertas de goma, en su contacto con el
suelo.
Cuando una persona enferma va al médico, cuando un coche enferma va el
mecánico, si la enfermedad es muy grave las personas vamos a los hospitales
y los coches van a los talleres, y si la enfermedad es en determinados
órganos, nos pueden hacer un trasplante de riñón, corazón, etc. A los coches
también se les puede hacer un trasplante de motor, caja de cambios, etc.
Hay personas que cuando envejecen se hacen un lifting los coches cuando envejecen también se les hace un lifting se les pinta y se les quitan las
abolladuras o rallones que tengan.
Cuando hay un accidente grave, van las ambulancias para llevarse a los
heridos a los hospitales y las grúas para llevarse los coches siniestrados a
los talleres.
Cuando una persona envejece, muere y la llevan al cementerio, cuando un
coche envejece muere y lo llevan también al cementerio de coches.
Cuando se llega a este punto de la explicación, ya hay alumnos que dicen:
Muy bien maestro, pero un coche no hace el amor. Le digo, si la edad lo
permite .”Tienes razón” pero en algunos coches se hace muy bien el amor.
Fin del relato
A continuación les explico bien todos los elementos de seguridad de los
coches: Cinturones, airbag, frenos ABS, amortiguadores, etc.
16.- Cómo enseñar un motor
a los jóvenes
Con este aporte, doy por concluido la temática sobre Educación Vial que
imparto a mis alumnos y alumnas.
También es un día de los que mejor se lo pasan, porque combinamos la visión
de un documental de la Dirección General de Tráfico sobre el funcionamiento
de un ciclomotor, y en este documental se aprecia muy bien como funciona un
motor de explosión. Después de ver el documental nos vamos de nuevo al patio
del Instituto y nuevamente meto mi coche en un rincón del mismo, levanto el
capó y empiezo a explicarles el motor de explosión más o menos con las
siguientes palabras.
Un motor es como el corazón del coche, en el se transforma la energía
calorífica que tienen los combustibles en energía mecánica que aprovechamos
para desplazarnos de unos lugares a otros.
Las características técnicas de un motor son las siguientes:
Potencia: Se expresa en caballos o en Kilowatios. Los coches generalmente
van de 60 caballos los pequeños a 150 caballos los grandes.
Cilindrada: Es el volumen que tienen los cilindros del motor desde el
punto muerto superior al punto muerto inferior de la carrera de los pistones.
Los coches tienen entre los 1000 centímetros cúbicos los pequeños a 2000
centímetros cúbicos los grandes. Lógicamente a mayor cilindrada, mayor
potencia que desarrolla el motor.
Revoluciones por minuto del motor: Los motores tienen variable sus
revoluciones en función de la posición del acelerador y de la marcha de la
velocidad que tiene metida. Todos los motores tienen un régimen de
revoluciones en el que funcionan mejor. En el cuadro de mando hay un marcador que nos indica las revoluciones a las que está funcionando el motor
en todo momento. El buen conductor tiene que saber cual es ese régimen de
revoluciones del coche que maneja. Generalmente el buen funcionamiento está
entre 2000 y 3000 revoluciones por minuto.
Tipo de combustible: Los coches pueden consumir gasoil, gasolina o gases
licuados del petróleo (GLP). La elección entre un motor diesel o uno de
gasolina depende del comprador del coche. Generalmente si se recorren menos de
15.000 kms/año, es preferible un motor de gasolina, si se supera esa cantidad es
más económico un motor diesel.
Número de cilindros: Casi todos los coches tienen cuatro cilindros, porque
son motores de cuatro tiempos, y con ellos se consigue que siempre se estén
desarrollando los cuatro tiempos simultáneamente, y el motor funciona mejor
así.
Los tiempos de un motor son los siguientes:
Admisión: Se inicia con el pistón colocado en el punto muerto superior
(PMS), las válvulas de admisión abierta y las de escape cerradas. El pistón
desciende hasta el punto muerto inferior (PMI) y el cilindro se llena de la
mezcla de aire y combustible.
Compresión: Las válvulas de admisión y escape están cerradas y el pistón va
del PMI al PMS, comprimiendo la mezcla a gran presión y calentándola por el
efecto de la compresión.
Explosión: El pistón va del PMS al PMI, al iniciarse el descenso, la mezcla
se enciende por la acción de la bujía que desprende una chispa, provocando
una fuerte explosión y desplazando con mucha fuerza el pistón. Es la carrera
que produce el Trabajo del motor.
Escape: El pistón va del PMI al PMS, se abren las válvulas de escape y los
gases quemados salen al exterior, por el barrido que hace el pistón en su
carrera ascendente.
Componentes de los motores:
Elementos fijos:
Cárter: Es la pieza que cierra el motor por la parte inferior, también
sirve como depósito del aceite que usa el motor para lubricar los elementos
móviles.
Bloque del motor: Es el elemento más grande del motor, va en la parte
central, en el bloque están los cilindros por donde se deslizan los
pistones, y tiene una bancada donde va fijado el cigüeñal, el interior del
bloque está lleno de galerías por donde circula el líquido de refrigeración
y el aceite de lubricación.
Culata: Es el elemento de cierre superior del motor, en la culata van
alojadas las válvulas, y las bujías.
Elementos móviles:
Cigüeñal: Es el elemento giratorio del motor, tiene unos codos donde se
alojan las bielas, que transforma el movimiento lineal de los pistones en
movimiento circular del cigüeñal.
Bielas: Es el elemento de unión entre el pistón y el cigüeñal.
Pistones: Es el elemento que se desliza por el interior del cilindro. Los
pistones llevan colocados unos segmentos par asegurar la estanqueidad y que
no haya fugas.
Eje de levas: Es el elemento que regula la apertura y cierre de las
válvulas y el funcionamiento de las bujías o inyectores
Válvulas: Son los elementos que permiten la entrada de la mezcla de aire y
combustible y la salida de los gases quemados.
Volante de inercia: Es el elemento que sirve para regular el funcionamiento
equilibrado del motor.
Corona de arranque: Es el elemento que conecta el motor de arranque con el
cigüeñal cuando se pone en marcha el motor.
Circuitos auxiliares de los motores:
Circuito de alimentación y escape: Este circuito es el que se encarga de
introducir en el motor la mezcla del aire con el combustible y evacuar los
gases quemados. Los conductores actuando en el pedal del acelerador son los
que van regulando la cantidad de combustible que se inyecta a la cámara de
combustión. El combustible se introduce en un depósito que tiene una
capacidad entre 40 y 60 litros. La cantidad de combustible que hay en el
depósito se controla por un marcador que hay en el cuadro de control, cuando
queda poco combustible, se enciende una luz y es el momento de repostar en
la gasolinera más cercana Una bomba de gasolina la succiona del motor y la
lleva a la cámara de inyección, donde a través de unos inyectores se
introduce en la cámara de combustión totalmente pulverizada, para que pueda
mezclarse muy bien con el aire que viene por la válvula de admisión. El aire
es tomado de la atmósfera y pasa por un filtro, para que entre limpio al
motor. Los gases de escape pasan por un catalizador para que sean menos
contaminantes. Muchos motores incorporan un elemento que se llama turbo que
permite mayor entrada de aire y por lo tanto conseguir mayor potencia en el
motor.
Circuito de encendido: Los motores de gasolina necesitan la electricidad
para poder funciona porque es necesario que una bujía desprenda una chispa
en el momento oportuno que encienda y explosione la mezcla. Para ello los
motores llevan incorporado un alternador que es elemento que produce la
electricidad que necesita el motor y el automóvil para todos sus componentes
eléctricos. El alternador produce la electricidad a una tensión de 12
voltios, pero las bujías necesitan una tensión de unos 20.000 voltios para
poder desprender una chispa. Entonces la electricidad va del alternador a
una bobina transformadora que eleva la tensión eléctrica de 12 a 20.000
voltios. Para el resto de componentes eléctricos del coche el alternador
envía la electricidad a la batería. La puesta en marcha de los motores se
efectúa con la llave de contacto que activa el motor de arranque que es
eléctrico e inicia las primeras carreras de los pistones. Una vez arrancado
el motor el motor eléctrico de arranque se desactiva. La parada del motor se
produce desactivando el circuito de encendido. El cuadro de control del
coche tiene un piloto rojo escondido que se enciende si el alternador falla
y deja de producir electricidad.
Circuito de distribución: Este circuito es el que regula la actividad de las
válvulas de admisión y escape para que estén abiertas o cerradas de acuerdo
con los tiempos del motor, también regula el funcionamiento de las bujías o
de los inyectores. La pieza más importante de este circuito es el eje de
levas; que actúa sincronizado con el cigüeñal del motor, mediante una correa
dentada, que se llama correa de la distribución. Los motores modernos tienen
más de 8 válvulas, eso es así para permitir que el llenado y vaciado de los
cilindros sea más rápido y el motor pueda tener un mayor rendimiento. Las
válvulas de escape tienen un diámetro menor que las de admisión, porque es
más fácil vaciar el cilindro con los gases quemados que llenarlo con los
gases nuevos.
Circuito de refrigeración: Cuando se produce el encendido y la explosión de
la mezcla de combustible se genera una gran cantidad de calor que podría
derretir los materiales del bloque motor y de la culata. Para que esto no
ocurra hay una serie de galerías dentro de estos componentes por los cuales
se hace circular un líquido anticongelante que enfría las zonas de más
calor. Este líquido es impulsado por un elemento llamado bomba de agua y
traslada el agua caliente del motor a otro elemento llamado radiador donde
por la acción del viento y la de unos ventiladores eléctricos enfría el
líquido y lo introduce nuevamente en el motor en un sistema o circuito
cerrado. El cuadro de control tiene un marcador que indica permanentemente
cual es la temperatura en el motor, si se calienta en exceso hay que parar
inmediatamente.
Circuito de lubricación: El circuito de lubricación tiene como misión
lubricar con aceite mineral, las piezas móviles que hay en el interior del
motor para evitar su agarrotamiento. Estas piezas son: Cigüeñal, Bielas,
Pistones, Eje de Levas, etc. Este circuito consta de una bomba de aceite que
impulsa el aceite a todos los sitios que es necesario que llegue. Tiene un
filtro para que el aceite vaya libre de impurezas. El cuadro de control
tiene un piloto rojo que se enciende si el nivel de aceite es bajo o si la
bomba deja de funcionar correctamente
Mantenimiento de los motores: Los motores deben ser revisados al menos una
vez al año y sustituir los elementos que estén deteriorados y comprobar el
consumo y si la combustión es correcta. Los elementos que se sustituyen del
motor son los siguientes: Filtros de aceite y aire, aceite del motor,
bujías, correas de distribución, líquido anticongelante.
Este trabajo sobre Educación Vial ha concluido el 3 de septiembre de 2003
17.- Conclusiones
Hola amigas y amigos de Aprendiendo: Ha sido para mí un intenso placer haber
podido recoger en 15 aportes, todas mis inquietudes e iniciativas sobre la Educación Vial.
Os quiero decir que estas inquietudes vienen originada por los siguientes
hechos:
Desde hace 30 años soy conductor habitual de automóvil a un promedio de
15.000 kms/año. He tenido 6 coches diferentes de ellos tres nuevos y tres
comprados de segunda mano. He tenido con ellos todo tipo de averías, pero
ningún accidente más allá de algún pequeño percance. En este tiempo me han
puesto 4 multas de tráfico una de ellas por no llevar colocado el cinturón
de seguridad, dos de ellas por cruzar una travesía urbana a más velocidad
que la permitida y una de ellas por ir a 150 Km/hora por una autovía cuyo
límite máximo era de 120 Km/hora.
En mi entorno familiar ha habido dos accidentes muy graves: en 1976 un coche
atropelló a mi padre y le ocasionó la muerte instantánea. Este accidente fue
debido a la ignorancia que tuvo mi padre de intentar atravesar una
autopista por la noche. En el 2001 mi hijo mayor tuvo el accidente que ya os
he relatado, sufrió un vuelco por el reventón de una rueda, salió ileso pero
el coche quedó para el desguace. La cosa no fue muy trágica, porque el
coche que era nuevo lo había ganado en un concurso de televisión.
De 1974 a 1982 trabajé como Ingeniero en una empresa muy importante de
España, fabricante de camiones, tractores y furgonetas, lo hice como
Delegado de Asistencia Técnica para la zona de Andalucía y Canarias. En las
visitas continuas que hacía a los talleres de los concesionarios de la
marca, tenía que analizar cada día varios accidentes y averías y determinar
de quien era la responsabilidad de los mismos. Allí me di cuenta que hay un
montón de causas que pueden desencadenar un accidente o una avería. La que más
lamentaba era las que se debían a la ignorancia de los conductores.
En 1983, conseguí por oposición libre una plaza como Profesor de Tecnología
de Automoción para trabajar en Institutos de Formación Profesional, allí me
encargaba de formar técnicamente a los futuros mecánicos de coches.
Actualmente imparto Tecnología en la ESO y desde hace varios cursos imparto
la unidad de Educación Vial que os he desarrollado en los aportes que os he
enviado.
Estos aportes los he escrito de la manera más sencilla que he podido hacerlo
para que les puedan servir a otras personas.
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