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El día 12 de noviembre de 2001, se publicó
en el diario "La Nación" (sección Educación y Cultura) de la
República Argentina una muy escueta síntesis de un reportaje que me hizo la
periodista Amalia Eizayaga. Para que se tenga en claro, aquí publico las
respuestas completas.
-¿Qué pasa hoy con la indisciplina de
los alumnos? ¿Aumenta año a año?
Los actos de indisciplina aumentan en cuanto al nivel de violencia. La
escuela es una institución social y lo que sucede en la sociedad se refleja
en la conducta aprendida por los chicos. Por otro lado, también sucede que la
"despreocupación" de los estudiantes hacia la educación es
alarmante y esto también es un factor que genera indisciplina.
-Si es que aumentan, ¿a qué creen que se debe?
Es un proceso que se fue profundizando por la crisis socio-económica y
cultural desde la década de 1980 en que comenzó a confundirse democracia con
"hago lo que se me da la gana". Hay ausencia de modelos dignos de
ser tomados como ejemplo y los roles entre autoridades, docentes y alumnos no
están definidos como corresponde. Ahora todo es negociable, todo se puede
permutar y tolerar. Resulta que hasta un narcotraficante o un corrupto puede
llegar a ser un "genio" y digno de imitar. Los chicos reciben horas
y horas de pautas de conducta que son agresivas por los medios de comunicación
y en un mundo donde la agresión es una constante y en que la familia está
cada vez más ausente, se pierden el respeto y los límites. Hoy no existen
reglas ni tampoco oportunidades para cumplirlas. Esta situación de
desintegración de los lazos sociales es gravísima si pensamos que el que hoy
no respeta ni obedece, mañana no respetará ni podrá actuar con ecuanimidad,
justicia y responsabilidad.
Por ejemplo, cuando los docentes analizamos en clase la Constitución Nacional
en cuanto a los derechos y garantías, debemos batallar contra el
descreimiento y la burla ya que muchos alumnos consideran que es una gran
mentira. Nos cuesta mucho hacer entender que todos somos iguales ante la ley y
que tenemos obligaciones hacia los demás. Y ni qué decir cuando decimos
"en un Estado de Derecho ninguna falta o delito puede quedar impune para
que los principios de igualdad, respeto y justicia se cumplan". Muchos
alumnos se nos rien en la cara.
-¿Qué tipo de "faltas" cometen los chicos? ¿Cuáles son las
que más se repiten y las más llamativas?
Principalmente, las agresiones entre compañeros y desde los alumnos hacia
los docentes, tanto en lo físico como en lo verbal. Pero también la
discriminación hacia los extranjeros es cada día más preocupante. Otro tema
es que cada vez es más dificil lograr un ambiente de trabajo ordenado en
donde los alumnos se escuchen entre sí y al docente. Hay alumnos que al
docente no lo tienen en cuenta, están hablando o gritándose entre ellos y
hacen caso omiso a lo que se les pueda decir o hacer. Otros escuchan música
con auriculares sin importarles lo que sucede en la clase.
-Algún caso en particular que recuerden por su gravedad
El año pasado, en uno de esos "cursos difíciles" de octavo año,
entro al salón y los alumnos ni saludan. Estaban todos gritándose entre sí,
empujándose, otros escuchaban música... Entonces, una alumna me profiere
insultos con gestos irreproducibles. Le pregunto qué es lo que sucede y la
reacción es de más agresión. Se levanta y sale del aula. Al rato entra.
Cuando el curso se calmó y comienzo a preguntarles qué les estaba pasando,
esta alumna se pone a cantar y a gritar a todos sus compañeros... Entonces me
planto en frente del aula y le pego un grito retándola saliéndome un
insulto. Me asombré de mí mismo ¡insulté a una alumna!... No sabía dónde
meterme. Me sentí muy mal y encima de ello, todo el curso se quedó en un
sepulcral silencio mirándome. Sus compañeros me dijeron: "Así se hace
profe, impóngase como se debe". Me sentí peor ¿así se debe?
Realmente, es triste que mucha gente sólo entienda a través de imposiciones
autoritarias y agresivas... Jamás me había pasado que perdiera la calma, la
situación repetida diariamente me sobrepasó.
-¿Qué sanciones se utilizan -si es que se utilizan?
Siempre hablo con los alumnos, ya sea al grupo o en privado. Trato que el
alumno entienda que en una sociedad no se pueden lograr cosas positivas si no
se aceptan pautas y normas de comportamiento que son necesarias para la
convivencia y el respeto entre las personas. A veces me hago el enojado y
hasta pongo "cara de malo", pero tengo que hacer mucho esfuerzo
porque soy todo lo contrario a un ogro. Comienzo a hablar en voz baja y los
decibeles van bajando.
-¿Se flexibilizaron los límites? ¿Por qué?
Lamentablemente, hoy los límites están desdibujados, casi no existen. Se han
relativizado los valores de la sociedad y muy pocas personas los reconocen. La
política educativa centrada en la contención hizo que se tolere cualquier
cosa y los docentes estamos con las manos atadas en cuanto a las directivas y
reglamentaciones. Esta transformación adopta estrategias ingenuas y benévolas
que han bajado la tolerancia disciplinaria a un piso inaceptable que, en
muchos casos, pone en riesgo la vida misma. Su único objetivo es la contención
y por ella se está pagando un precio muy alto.
La bajada oficial es que hay que "educar para la adaptación" en
lugar de "educar para la transformación". Esto es especialmente
grave en una sociedad en las que reinan la desesperanza y el escepticismo y
hay una exasperante falta de expectativas y proyecto de vida; entonces, la
escuela no ofrece alternativas a un presente doloroso ni herramientas para un
futuro distinto. Así, la escuela como institución, pierde valor y
significado para la sociedad y los estudiantes. Y cuando una persona se
encuentra molesta en un sitio, se comporta mal exteriorizando su
disconformidad.
-¿En qué medida la indisciplina afecta el aprendizaje?
No se puede tener un pensamiento y acción ordenados y consecuentes con
determinados objetivos si no estamos haciendo lo correcto. Al emprender una
tarea y no estar concentrado en ella, los sentidos se dispersan y los
aprendizajes no se producen. El rol de la escuela en cuanto a la disciplina
debe ser la de formar el carácter del estudiante; pero esto se ha perdido.
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Federico Martín Maglio
República Argentina
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