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 Futuro Educativo: Recomendaciones del Banco Mundial para la Educación Superior

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Recomendaciones del Banco Mundial para la Educación Superior expuestas en la UNESCO, 1998

La educación superior, argumenta el Banco Mundial, es un bien privado -no público- cuyos problemas son manejables o están al alcance de soluciones de mercado. Esto es, se enmarca en una oferta limitada, no esta en demanda por todos, y esta disponible por un precio. También, los consumidores (negocios e industria) están "razonablemente bien informados'' mientras que los proveedores (administradores y profesores) están "frecuentemente mal informados -condiciones que son ideales para que operen las fuerzas del mercado''. Financiar la demanda significa, en la practica, lo siguiente:

  1. Incremento de las colegiaturas.
  2. Cobrar el costo total de pensión.
  3. Instrumentar medidas de préstamos a los estudiantes.
  4. Cobrar los intereses prevalecientes en el mercado a todos los préstamos.
  5. Mejorar el cobro de los préstamos a través de compañías privadas, y la introducción de un impuesto a los graduados.
  6. Adiestrar a los profesores como empresarios.
  7. Vender investigación y cursos.
  8. Incrementar el número de instituciones educativas privadas con cobros del costo total de la enseñanza. El propósito es hacer de la educación superior algo completamente autofinanciable.

La agenda para la reforma también demanda que el poder en la toma de decisiones en la educación superior debe ser retirado del gobierno y las instituciones y depositado en los clientes (estudiantes), los consumidores (negocios e industria) y en el público. El Banco Mundial cree que el financiamiento gubernamental a la educación superior, combinado con la responsabilidad institucional para gobernarla es, en gran medida, responsable de la sobrevivencia de la educación clásica y elitista que, además, es insensible a las necesidades reales de la (desregulada) economía global. De ahí la necesidad de reformas presupuestales.

La agenda para la reforma quiere poner termino a la "presupuestación negociada'' en la que el gobierno financia a las instituciones sobre la base de criterios tradicionales tales como la matricula y el prestigio. Se debe dar paso a la "presupuestación por rendimiento'' en la que cualquier financiamiento publico que permanezca debe estar atado a la obtención de resultados comprobables basados en indicadores de resultados determinados por el consumidor. De esta manera, los administradores de las instituciones serán obligados a tomar las decisiones que hasta ahora han estado evadiendo, por ejemplo, reasignar los recursos en respuesta a las necesidades de los clientes y los consumidores. Y las instituciones serán obligadas a construir la diferenciación, terminando con la "repetición isomórfica'' de la tradicional universidad clásica basada en la investigación.

El Banco Mundial cree que el sector publico es desafortunadamente ineficiente e insensible, renuente o incapaz de llevar a cabo la reforma de la educación superior. Los administradores institucionales deben ser obligados a tomar en cuenta su posición en el mercado, el flujo de efectivo, la diversificación del producto, y sus progresos en la creación de socios corporativos. También deben ser obligados a realizar un mejor trabajo de administración y control del personal. Como lo proclamo abiertamente uno de los oradores de la delegación oficial australiana, "el problema real con la educación superior en el mundo es el profesorado''.

El Banco Mundial cree que el personal académico tiene demasiado poder en la educación superior y los administradores tienen muy poco incentivo para controlarlos. El poder del personal académico tiene sus fuentes en el control del curriculum (desvinculado de las necesidades de la economía global), en el gobierno compartido o colegiado, el sindicalismo y, por supuesto, en la libertad académica.

El propósito es obligar a los profesores a abandonar su poder y volverlos mas empresariales, como revela el "Reporte de status'' del Banco Mundial: "Cambio radical, o reestructuración, de una institución de educación superior significa menos y/o diferentes profesores, trabajadores administrativos y trabajadores de apoyo. Esto significa despidos, retiros anticipados obligatorios, o un mayor readiestramiento y reeducación, como en el cierre de instituciones ineficientes o ineficaces; la fusión de instituciones de calidad a las que solamente les falta una masa critica de operaciones para hacerlas costeables; y un cambio radical de la misión y la función de producción de la institución -lo que significa alterar radicalmente quienes son los profesores, como se comportan, la forma en que están organizados y la manera en que trabajan y son remunerados.''

Boletín de la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios