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LOS
CONTENIDOS PREVIOS NO SON DEFINITORIOS DEL APRENDIZAJE (El
Caso de Lorena) Federico
Martín Maglio Marzo
de 2000 Publicado
en la revista digital “Contexto Educativo”, http://contexto-educativo.com.ar Publicado
en “FMM Educación”, http://members.xoom.com/mamaglio/ Abstracto: Se
nos dice a los docentes que debemos comenzar desde los contenidos previos de
los alumnos. Se nos dice que somos los culpables del no aprendizaje de
nuestros alumnos. Se nos dice que no exijamos en escuelas a la que concurre
gente pobre. A
los docentes se nos dicen cosas que escapan al más mínimo sentido común
basado en nuestra realidad áulica, social y estudios realizados. La
realidad es compleja y en esta nota presento un caso concreto basado en una
alumna que me puso en aprietos éticos y profundizó mis conflictos
internos, pero aprendí una lección: Los contenidos previos no son
definitorios del aprendizaje. Conceptos
previos Los
docentes debemos tener en cuenta los contenidos previos que los alumnos
tienen para, a partir de ellos, desarrollar los contenidos nuevos y así ir
“tejiendo una red conceptual” cada vez más amplia en la mente del
alumno. ·
No
podemos enseñar a multiplicar si no se sabe sumar. ·
No
podemos enseñar física nuclear si antes no se sabe electricidad. ·
No
podemos enseñar química si no se conoce el agua. ·
A
un niño de 2 años no podemos enseñarle la guerra fría. Por ello es muy importante a la hora de diseñar un proyecto de trabajo establecer cuáles son los conocimientos previos de los alumnos. De acuerdo al diagnóstico realizado podremos comenzar a seleccionar contenidos, actividades y métodos para la actividad anual. Los conocimientos previos son adquiridos por las personas en su relación social y medios tecnológicos a su alcance (presencia o ausencia de libros, revistas, video, televisión, computadoras, etc. y las preferencias en cuanto a su uso por parte del medio en que se desenvuelve). Es así que, por ejemplo, los proyectos no son iguales en una institución de un barrio carenciado que en otra donde asisten alumnos de clase media. Pero
no son los contenidos previos los que definen la educación por recibir de
un alumno. Hay otros factores que inciden mucho más allá de ellos ya que
estos no son determinantes. Si lo fuesen, entonces estaríamos ante el
problema acerca de si en un barrio de gente pobre seleccionaremos contenidos
“más fáciles y con menor elaboración intelectual” que en otro ya que
de esta manera se realizaría una discriminación basada en una especie de
“educación basada en el darwinismo social”. Un
grupo conflictivo: El caso de Lorena
Estos
chicos tienen actitudes agresivas en lo físico y psíquico, hablan a los
gritos, no saben escuchar a otra persona, no saben estar sentados en sus
lugares, no traen material a la escuela (ni siquiera carpetas y biromes).
Faltan sistemáticamente a clases y desprecian la escuela a la que sólo
asisten porque “es obligatorio” o la mamá lo manda para que tome la
leche en el comedor escolar. Sus conocimientos previos acerca de los
Contenidos Básicos Comunes son por demás insuficientes: No saben los
nombres ni ubicación de los continentes y océanos ni dónde está ubicado
su país. No saben leer ni escribir de corrido. No saben las tablas de
multiplicar. No tienen idea de qué es una célula. Jamás leyeron un poema.
Nunca escucharon hablar de las civilizaciones antiguas. Sus contenidos
previos están relacionados al fútbol, a la pesca, a los programas de
televisión como “Verano del ‘98” y “Videomatch”, al movimiento
conocido como “música latina” y la bailanta de los fines de semana; a
los enfrentamientos de pandillas barriales, a persecuciones policiales, a
citaciones judiciales, etc. Los alumnos de esta escuela tienen como meta
terminar la Educación General Básica e ir a trabajar ayudando a sus padres
o seguir en el polimodal para conseguir un trabajo mejor porque les dicen
que tiene salida laboral. Proyectando
el trabajo anual
El
trabajo proyectado tomó como eje las relaciones sociales. Se desarrollaron
los problemas interpersonales, las sensaciones y sentimientos hacia uno
mismo y los demás, los derechos y obligaciones... Los contenidos de
Historia establecidos en los C.B.C. fueron sistemáticamente podados en su
gran mayoría y sólo se introducían para ejemplificar lo analizado en los
temas precedentemente enumerados a modo de ejemplo. Con
el transcurrir de las clases comienzo a notar que Lorena cada vez grita
menos y atiende más. Incluso comienza a tener actitudes de respeto hacia
sus compañeros las cuales son tomadas con burlas. Mientras todos juegan,
hablan, se pelean, Lorena se sienta adelante, abre una carpeta y comienza a
copiar del pizarrón y a preguntar acerca de temas que se relacionan con lo
que se está tratando de desarrollar. Siempre acepta las fotocopias del
docente, las cuida y guarda en su lugar de la carpeta (dividida en
portadas). Pregunta cómo se escriben las palabras que no está segura... Un
día, al desarrollar la clase me dice: “Profe, sobre esto ¿no hay un
libro para ampliar lo que usted nos da?.. Profe ¿le pasa algo?, tiene los
ojos llorosos”. No era para menos. Cuando llevaba libros a clase para que
todos al menos vieran lo que era (ya que nunca habían trabajado con ellos y
decían que no querían hacerlo ahora), Lorena era la única que, al menos
lo ojeaba y leía algo de lo que le indicaba. Pero fue su reacción espontánea
la que “me movilizó”, su actitud. Ahora
había un doble sentimiento: Bronca y alegría. Bronca porque de hacer muy
diferenciada la preparación de la clase entre ella y sus compañeros podría
ocasionar el rechazo de éstos hacia Lorena. Alegría porque fue un cambio
de actitud, que si bien fue progresivo, a partir de aquel día supe que esa
alumna era distinta. Doble bronca porque se me presentó el siguiente
dilema: Chicos como Lorena tienen la posibilidad de acceder a una educación
que sería diferente a la de sus compañeros. Ella podría mejorar como
persona y en lo social mucho más que ellos. ¿No estoy discriminando?, ¿qué
puedo hacer para que sus compañeros tengan actitudes similares?. Comencé a
cuestionar mi actuación docente, a buscar y aplicar estrategias de diversa
índole pero al pasar las clases me daba cuenta que ponía tanto esfuerzo en
ellos que me estaba olvidando de Lorena (a pesar de darle siempre lo que pedía,
pero no profundizaba). Lorena
tenía ya 2 trimestres concluidos y una calificación de 10 en todas las
asignaturas. Hacía las tareas, si los profesores no las dábamos, ella las
pedía. Solicitaba más información, más contenidos. No faltaba a clases,
se presentaba en forma impecable, tenía las carpetas completas, nunca le
faltaba el material para trabajar.. y siempre quería más. Entonces,
pasado el mes de septiembre se me presenta un planteo diferente al anterior.
Si, como decíamos antes, cada escuela debe desarrollar proyectos educativos
de acuerdo al ámbito socio-cultural en la que está inserta, ¿Lorena debe
seguir con sus compañeros o cambiar de establecimiento?. Socialmente no se
justificaba pero tenía una actitud personal hacia el estudio y la tarea
escolar totalmente opuesta a la de sus compañeros. En esa época comenzó a
preguntar acerca de qué cosa era eso de la Universidad. Con ojos inmensos y
una carita de asombro recibió la explicación. Su
principal preocupación desde aquel día fue la de tener que decidir qué
estudiaría en la Universidad, porque era ya descontado que quería ir.
Comenzó a preguntar qué tenía que estudiar en estos años para no tener
problemas en sus estudios superiores, porque había visto en un noticiero
que una persona de la Universidad de Buenos Aires dijo que los chicos que
llegaban del secundario tenían graves problemas. Actitud
positiva y aptitud para el estudio
Lorena
tiene dos cosas que van más allá de los contenidos previos. Una actitud
positiva hacia la educación y su formación personal y aptitud para
desarrollar sus estudios dentro de un proyecto educativo que proponga mayor
cantidad de conocimientos y exigencias intelectuales, de estudio y de
formación general sin mayores inconvenientes ni temor al fracaso. Por ello
es que consideré una alternativa a su carrera de estudiante que no es
pensada como ética dentro del ambiente educativo. El
último día de clases le recomiendo que el año entrante se anote en otra
escuela (suministro nombre y dirección). Le advierto a Lorena de los pro y
contras que traerá tal decisión... ·
No
compartirá la escuela con sus actuales amigas de curso, pero como son del
barrio las seguirá viendo. ·
Conocerá
y tendrá nuevas amigas. ·
No
se garantiza que seguirá teniendo todas las calificaciones con 10, ya que
en la otra escuela hay que estudiar mucho más y se exigen estudios y tareas
que aquí no existen, pero aprenderá muchas otras que, de seguir en esta
escuela, nunca tendrá acceso. ·
Tendrá
a su disposición una biblioteca con más de 12.000 libros, además de
revistas, videos, discos compactos de música de todo tipo y computadoras
con acceso a Internet. ·
Costará
adaptarse a otro ritmo de trabajo, exigencias y horarios. ·
Podrá
prepararse mejor para ingresar a la Universidad. Problema
ético generado por una falsa autoestima institucional
Finalmente,
esta actitud –la de recomendar otra escuela- no es considerada ética en
el ámbito docente porque se desconocen y niegan a sabiendas determinadas
cuestiones por razones de índole personal. Un alumno que abandona en esta
escuela es una sangría muy difícil de sobrellevar ya que la cantidad es
baja y se corre el riesgo del cierre de cursos. Una mal entendida autoestima
del ambiente docente que no advierte que cada escuela es diferente a las demás
en cuanto a las actividades educativas desarrolladas en ellas. El proyecto
está adecuado a las necesidades del entorno y esta alumna tiene necesidades
que este proyecto no satisface; necesita de otro proyecto educativo. Esta
escuela realiza una actividad educativa orientada por la realidad imperante.
Lorena es parte de esa realidad pero tiene actitudes y aptitudes que
necesitan de otro proyecto para potenciarlas y satisfacerlas. De otra
manera, se llegará a crear en ella resentimientos que la hará fracasar en
su integración social además de desaprovechar su talento y no respetar sus
deseos. En
realidad, lo ético fue la actitud que tomé ya que oriento a la alumna para
que pueda realizar su sueño de aprender cada vez más y prepararse para los
estudios superiores. Entonces,
el problema ético pasa por otros carriles... ·
Las
diferencias sociales que limitan en recursos y oportunidades a las personas. ·
El
entorno socio-cultural, que limita las opciones de desarrollo intelectual,
afectivo, valorativo y ético profundizado por medios de comunicación con
una programación “chabacana” y fundamentada en la ideología
postmoderna signada por el no esfuerzo, idea “pasatista” de la vida, el
no poder progresar, el individualismo, ausencia de conceptos de pasado y
futuro, sin ideales, hedonismo, consumismo, etc. ·
Una
pedagogía postmoderna orientada en tales postulados que dice que hay que
desarrollar contenidos a partir de los conocimientos previos y exigir de
acuerdo a la capacidad del grupo y a sus intereses personales. Conclusión
“El
‘neoliberalismo pedagógico’ niega el conflicto como constitutivo de lo
social, desprecia el futuro y el pasado y por eso niega la educación que es
inherente al gesto utopista y la proyección prospectiva” (Puigrós,
1994). Es un sistema que entiende a la educación como programación, donde
el sistema estará comprometido en formar sujetos autosuficientes,
individualistas, objetivos, predecibles y con limitados conocimientos en
cuanto a cultura general porque son los más fáciles de ser conducidos sin
que pregunten hacia dónde. Es un sistema que deja a los compañeros de
Lorena en el lugar que le es útil a los que ostentan el poder. Este es el
sistema que nos está destruyendo el futuro. Que
Lorena pueda seguir sus estudios universitarios y graduarse es muy
importante porque sus aspiraciones son paralelas a las de todo el pueblo:
Mejorar como persona, desarrollarse. ¿El sistema se lo permitirá?. Porque
proviene de un hogar muy humilde, sin recursos económicos para poder
hacerlo. Lorena es un caso más entre miles de tantos otros. ¿Qué hará el
Estado en este caso?. Y quizá, la pregunta más importante... ¿El sistema
de organización económica y social cambiará para no dejar afuera a sus
compañeros?. 6
de marzo, comienzan las clases del nuevo ciclo lectivo Durante
el mes de febrero le pregunté 3 veces con la coordinadora de la escuela
recomendada si Lorena se había inscripto. Cuando entro en la “escuela del
barrio” y me encuentro con Lorena y sus compañeras siento una gran alegría
por el reencuentro. Besos, abrazos, risas, comentarios sobre las
vacaciones... Toca el timbre y comienzan a ir al patio para el acto del
inicio de clases. Lorena se queda unos instantes más y, al estar solos, me
dice con cara compungida que no se cambió de escuela porque sus padres le
dijeron que no podrían pagar el colectivo para llegar (la escuela está a
unas 28 cuadras de su casa). Trato
de levantarle el ánimo diciéndole que no se preocupe, que si ella está
allí es porque el destino así lo quiere y que tendrá la oportunidad de
lograr lo que quiere si es que así se lo propone. Cuando
llega la noche y me voy a dormir, trato de hacerlo pero un sentimiento de
culpa y rabia me acecha: ¿Estuve bien en darle ánimos y esperanzas que, de
no concretarse, pueden tener un efecto negativo en su persona?. ¿Puede ser
que hasta el boleto de un colectivo nos esté limitando el futuro?. ¿El
destino quiere que Lorena siga en esa escuela quizá para ayudar a sus compañeros?. Son muchas preguntas, y mis respuestas llevan siempre a los mismo: Esta sociedad está enferma. Quizá por eso Lorena quiera aportar lo suyo para curarla estudiando Derecho... |