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Estuve tres horas desparramando tus palabras. Creo que buena parte de
Entre Ríos la está leyendo.
Te reenvió un solo ejemplo, el del Pepo Artusi, arquitecto y profesor de
la Universidad que tiene, al igual que vos, la locura santa de
interesarse e indagar por todas las cosas que es menester hacerlo.
Estimado amigo Saguier (permítame la confianza)
Si bien no pertenezco al CONICET sino a un humilde remedo (no por ello desdoroso) como la Carrera del Investigador Científico de la UNR, nada de lo científico-tecnológico me debe ser ni es ajeno. Por ello, acuso recibo de su valiente, medulosa y más que fundamentada denuncia y le allego mi solidaridad así como mis más sinceras congratulaciones. Mucho está podrido en Argentina donde vivir, al decir de Sábato, es un trabajo insalubre. De allí la necesidad de actos como el suyo o como aquéllos más humildes de quienes, comprometidos, realizamos lo imposible para lograr lo posible desde la trinchera que nos toca ocupar. Hastiado de genuflexos, arribistas, trepadores y cultivadores de la vía rápida (en suma, de toda laya de inescrupulosos al que el menemismo potenció sobremanera), su escrito es aire fresco, renovador y esperanzador. Vaya, entonces, mi reiterado reconocimiento como modesto caminante en esa aventura sistemática que es la investigación, devenida ahora en quehacer burocratizado para beneficio de vivillos que no rinden cuentas, no completan farragosos y aportuguesados CVlacs ni padecen retorcidos y perversos Programas de Incentivos, pero. eso sí, rellenan mensualmente sus faltriqueras con generosísimos salarios que les abonamos entre todos quienes pagamos religiosamente impuestos, tasas y servicios. Muy cordialmente
Estimado Dr.:
Soy ...................................,
estudiante de Antropología (ya casi recibiéndome, por
suerte), tengo 28 años. Leí su carta al presidente dado que
me llegó vía la lista NAyA a la que estoy subscripta.
Quiero felicitarlo y agradecerle, dado que a
pesar de que el futuro siempre es incierto cuando uno está
por salir de la facultad, y sobre todo cuando nos planteamos
nuestro futuro académico, los rumores de cómo es el sistema
y cómo funciona nos desalientan al punto de plantearnos para
qué luchar por una beca en el CONICET cuando hay tanto
arreglado, tanto que no pasa nunca por nuestras manos ni por
la presentación de un proyecto.
Lo sé también lamentablemente porque trabajo
en el Estado, en el Ministerio de Salud, y no soy ajena a
las situaciones que hacen que uno dude de la elección que
hizo para dedicar la vida a las ciencias sociales.
Agradezco su sinceridad, su claridad, su
dignidad y su fortaleza para realizar esa nota en soledad y
por haberla enviado.
Sin mas, lo saludo muy atte.
Estimado Eduardo,
seria bueno que la gente que te escribe privadamente lo hiciera
también con copia a pol-cien. Me parece que es hora de decir lo
que uno piensa en el ámbito en el que uno pueda hacer escuchar
su voz.
El miedo no es un buen sentimiento, nos ha costado décadas (y se
podría decir siglos) de retraso, de injusticias, de
arrepentimiento. No hay que dejar sola a la gente que se anima a
decir las verdades que todos conocemos y que pocos denuncian. En
estos tiempos en que el sistema científico argentino se llena la
boca comentando los nuevos ingresos y el numero de becas que se
han otorgado (y yo mejor me reservo mi opinión al respecto
porque conozco casos en que no se entiende como las becas fueron
otorgadas y conozco casos en que si bien las personas son
capaces postularon a las becas porque era una oportunidad de
hacer un doctorado, pero no les interesa en absoluto la
investigación y por lo tanto cuando se doctoren habrán utilizado
al sistema pero no serán artífices de su supervivencia...es mas,
no les interesa nada de nada) en fin, en estos días es bueno
mostrar como no todo es color de rosas, mas bien nada lo es.
Eduardo, adhiero a tu carta y te comento ahora de manera publica
que debería estar firmada por mucha gente.
Un saludo cordial,
Beatriz Garcia
Estimado Prof. Saguier
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