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MARCHA DE SAN LORENZO

Febo asoma; ya sus rayos
iluminan el histórico convento;
tras los muros, sordo ruido
oír se deja de corceles y de acero;
son las huestes que prepara
San Martín para luchar en San Lorenzo;
el clarín estridente sonó
y a la voz del gran jefe
a la carga ordenó.

Avanza el enemigo
a paso redoblado,
al viento desplegado
su rojo pabellón
al viento desplegado
su rojo pabellón.

Y nuestros granaderos,
aliados de la gloria,
inscriben en la historia
su página mejor.

Inscriben en la historia
su página mejor.

Cabral, soldado heroico,
cubriéndose de gloria,
cual precio a la victoria,
su vida rinde, haciéndose inmortal.

Y allí, salvo su arrojo,
la libertad naciente
de medio continente.

¡Honor, honor al gran Cabral!
Y allí, salvo su arrojo,
la libertad naciente
de medio continente.

¡Honor, honor al gran Cabral!

Letra de C. J. Benielli
Música de Cayetano. A. Silva

 

ACOTACIONES:

Se estrenó el 30 de octubre de 1902 en la inauguración del Monumento al General San Martín, en la ciudad de Santa Fe.

Esta marcha relata los sucesos de la batalla de San Lorenzo, ocurrida el 3 de febrero de 1813.

Aclaración sobre la realidad del Sargento Cabral:

En mi visita al Convento de San Lorenzo y Campo de la Gloria, año 1974, se exponían a los visitantes varios documentos. Dos de ellos llamaron mi atención: 1) El parte de guerra de escrito por San Martín. 2) El listado completo de los soldados a las órdenes del Libertador. Además, en el Campo de la Gloria había un monumento al Sargento Cabral en el supuesto lugar donde se dice que salvó la vida de José de San Martín.

En esos documentos pude ver 2 cosas que no se correspondían con la versión que nuestra historia relataba; no había soldado o sargento de apellido Cabral y que San Martín dirigió a sus granaderos desde el campanario del templo.

Cuando volví a visitar el lugar en 1977 los documentos ya no estaban más. El sacerdote que nos atendió expresó que luego del golpe militar sacaron esos documentos y que no sabía a dónde los habían llevado.

El haber dicho esto provocó que algunas personas se enojen conmigo porque afirmaba cosas que estaban en las antípodas de lo que se considera verdad.

Entonces, es necesario aclarar lo siguiente: En la Ciencia Historia, existe un método de estudio de las fuentes para tratar de acercarnos a la verdad de los hechos realmente ocurridos. Que haya estudiosos, periodistas y hasta incluso historiadores que muchos años después hayan relatado la historia del Sargento Cabral salvando a San Martín, no significa que sea verdad y, agrego, no creo que sea importante para los argentinos si esto fue o no cierto ni que la República Argentina desaparezca por ello.

¿Dónde están tales documentos? Lo ignoro. Quizá obren otra vez en el convento; quizá estén en el Archivo General de la Nación o en la casa de algún quisquilloso Coronel que no quería que se descubriese la verdad. Hasta quizá los hayan destruido.

En todo caso, si se quiere seguir con la historia del Sargento Cabral salvando a San Martín, a mí no me molesta en lo más mínimo. Pero no me pidan que me retracte de lo que he visto en 1974: Los documentos originales de puño y letra de San Martín.

El error que cometí fue no haber aclarado antes de dónde provenía mi afirmación acerca de que no existió un Sargento Cabral y que San Martín estuvo dirigiendo a los granaderos desde el convento.

A continuación, pongo algunos enlaces al respecto:


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