FMM
EDUCACIÓN

Usted está en...

 "¡Avanti!", de Pedro B. Palacios

Inicio - Mapa del sitio - Novedades

Presentación

Inicio
Mi currículum
Editoriales
Mi bitácora
Mis cátedras
Premios
Bromas de mis alumnos

Secciones

Alumnos
Humor educativo
Informática
Materiales para el aula
Programas gratuitos
Escritos
Biblioteca Digital
Pedagogía
Proyectos
O.N.U.

Historia

Historia
Documentos
Notas
Un paseo por...

Recursos

Notas
Const. América latina
Documentos
Películas y Series
Educación especial
Esq. conceptuales
Frases célebres
Papelería
Presentaciones
Videos

Sistema Educativo

Entrada en la sección
Represent. docente
Leyes de Educación
Informes sobre Educ.
Docum. curriculares
Banco Mundial
Pol. educ. en Argentina
II Cong. Ped. Nacional
Críticas al sistema
Univ., Ciencia y Tec.
Provincia de Bs. As.

Comunicación

Enlaces
Contácteme

Contra la pornografía infantil

 

¡AVANTI!

Pedro B. Palacios - Almafuerte

 

¡AVANTI! 

Si te postran diez veces, te levantas 
otras diez, otras cien, otras quinientas: 
no han de ser tus caídas tan violentas 
ni tampoco, por ley, han de ser tantas. 
Con el hambre genial con que las plantas 
asimilan el humus avarientas, 
deglutiendo el rencor de las afrentas 
se formaron los santos y las santas. 
Obsesión casi asnal, para ser fuerte, 
nada más necesita la criatura, 
y en cualquier infeliz se me figura 
que se mellan los garfios de la suerte . . . 
¡Todos los incurables tienen cura 
cinco segundos antes de su muerte! 

¡PIU AVANTI! 

No te des por vencido, ni aun vencido, 
no te sientas esclavo, ni aun esclavo; 
trémulo de pavor, piénsate bravo, 
y arremete feroz, ya mal herido. 
Ten el tesón del clavo enmohecido 
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; 
no la cobarde estupidez del pavo 
que amaina su plumaje al primer ruido. 
Procede como Dios que nunca llora; 
o como Lucifer, que nunca reza; 
o como el robledal, cuya grandeza 
necesita del agua y no la implora... 
Que muerda y vocifere vengadora, 
ya rodando en el polvo, tu cabeza! 

¡MOLTO PIU AVANTI! 

Los que vierten sus lágrimas amantes 
sobre las penas que no son sus penas; 
los que olvidan el son de sus cadenas 
para limar las de los otros antes; 
Los que van por el mundo delirantes 
repartiendo su amor a manos llenas, 
caen, bajo el peso de sus obras buenas, 
sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes! 
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos! 
¡nunca sigas impulsos compasivos! 
¡ten los garfios del Odio siempre activos 
los ojos del juez siempre despiertos! 
¡Y al echarte en la caja de los muertos, 
menosprecia los llantos de los vivos! 

¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA! 

El mundo miserable es un estrado 
donde todo es estólido y fingido, 
donde cada anfitrión guarda escondido 
su verdadero ser, tras el tocado: 
No digas tu verdad ni al mas amado, 
no demuestres temor ni al mas temido, 
no creas que jamás te hayan querido 
por mas besos de amor que te hayan dado. 
Mira como la nieve se deslíe 
sin que apostrofe al sol su labio yerto, 
cómo ansía las nubes el desierto 
sin que a ninguno su ansiedad confíe... 
¡Trema como el infierno, pero rie! 
¡Vive la vida plena, pero muerto! 

¡MOLTISSIMO PIU AVANTI ANCORA! 

Si en vez de las estúpidas panteras 
y los férreos estúpidos leones, 
encerrasen dos flacos mocetones 
en esa frágil cárcel de las fieras, 
No habrían de yacer noches enteras 
en el blando pajar de sus colchones, 
sin esperanzas ya, sin reacciones 
lo mismo que dos plácidos horteras; 
Cual Napoleones pensativos, graves, 
no como el tigre sanguinario y maula, 
escrutarían palmo a palmo su aula, 
buscando las rendijas, no las llaves... 
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes: 
a escrutar las rendijas de tu jaula! 

VERA VIOLETA 

En pos de su nivel se lanza el río 
por el gran desnivel de los breñales; 
el aire es vendaval, y hay vendavales 
por la ley del no fin, del no vacío; 
la más hermosa espiga del estío 
ni sueña con el pan en los trigales; 
el más dulce panal de los panales 
no declaró jamás: yo no soy mío. 
Y el sol, el padre sol, el raudo foco 
que fomenta la vida en la Natura, 
por calentar los polos no se apura, 
ni se desvía un ápice tampoco: 
¡Todo lo alcanzarás, solemne loco, 
siempre que lo permita tu estatura! 

LA YAPA 

Como una sola estrella no es el cielo, 
ni una gota que salta, el Océano, 
ni una falange rígida, la mano, 
ni una brizna de paja, el santo suelo: 
tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo, 
el sublime tramonto soberano, 
ni nunca podrá ser anhelo humano 
tu miserable personal anhelo. 
¿Qué saben de lo eterno las esferas; 
de las borrascas de la mar, la gota; 
de puñetazos, la falange rota; 
de harina y pan, la paja de las eras?... 
¡Detente, por piedad, pluma no quieras 
que abandone sus armas el ilota!