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DIARIO CLARÍN, 7 DE JUNIO DE 2001
VENTA ILEGAL DE ARMAS:
EN LA ANTESALA DE UNA DECISION CRUCIAL DE LA JUSTICIA
Claves para entender la
situación de Menem y su efecto político
Una trama en la que se
entrecruzan argumentos judiciales, posturas políticas y repercusiones en la
economía
¿Por qué pueden detener a Menem?
El fiscal Stornelli lo acusa de ser jefe de una asociación ilícita que
traficó armas a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995. Si el juez Urso acepta ese
criterio, debe detener al ex presidente porque ese delito no es excarcelable.
Además, Menem está acusado de falsedad ideológica por la firma de tres
decretos que facilitaron la venta ilegal. En ellos figuraba un destino final
falso para las armas.
¿Qué elementos tiene el juez en su contra?
En abril, al confesar ante el juez, el ex interventor en Fabricaciones
Militares Luis Sarlenga dijo que Emir Yoma le daba órdenes sobre la venta de
armas. Se sospecha que el poder de Emir derivaba de su relación con Menem. Y el
ex subsecretario de la Presidencia Esteban Caselli declaró que Menem fue quien
había ordenado mantener a Sarlenga en el cargo.
¿Cómo podría Menem evitar la detención?
Quedaría libre si el juez decide no considerarlo jefe de la asociación ilícita.
También podría quedar libre si sólo lo considera miembro de esa banda que
traficó las armas. O si, directamente, estima que no tuvo que ver con la venta
ilegal. Otros delitos que se le imputan a Menem (falsedad ideológica,
malversación, incumplimiento de sus deberes como funcionario) son
excarcelables.
¿Dónde iría detenido el ex presidente?
En esta causa, Emir Yoma y Erman González están detenidos en dependencias
de la Gendarmería. Y Martín Balza fue ayer a Campo de Mayo. Pero como Menem ya
cumplió 70 años (en julio festejará 71) tiene derecho al arresto
domiciliario. Si lo pide, el juez se lo va a otorgar. La única condición es
que sea en la Capital y no, por ejemplo, en su casa de Martínez, o en La Rioja.
¿La prisión de Balza complica a Menem?
Sí, porque adelanta el criterio que hoy podría usar el juez Urso con el ex
presidente. Como ya había sucedido con Erman González, el juez acusó a Balza
de un delito (organizador de asociación ilícita) aun antes de que declarara.
Esto revela de qué manera Urso está encarando esta etapa clave.
¿Cuál es la reacción en el menemismo?
Casi todos están convencidos de que su jefe irá preso. Y no encuentran
salidas políticas ni judiciales para mejorar esta situación. Así, estallaron
conflictos entre los operadores políticos y los abogados de Menem. Además,
algunos dirigentes de segunda línea amagan con una movilización hoy, frente a
los Tribunales. Esto también provocó fricciones internas con el equipo político
que integran Bauzá, Corach y Eduardo Menem.
¿Qué hará el Gobierno si detienen a Menem?
La actitud tiene el signo de De la Rúa: mucha cautela y esperar que los
hechos se produzcan. Destacan que "este Gobierno respeta la independencia
de la Justicia". Pero ya hay diferencias entre quienes quieren recoger el rédito
político del derrumbe menemista y los que aconsejan no hacer olas para evitar
fisuras en la corporación política.
¿Qué actitud toman otros referentes del peronismo?
Los tres gobernadores fuertes tomaron notoria distancia de la suerte de
Menem. Dos de ellos (el bonaerense Carlos Ruckauf y el santafesino Carlos
Reutemann) prefirieron no hablar del tema. En cambio, el cordobés José de la
Sota insistió ayer públicamente en que Menem "tiene la obligación
personal de ir a declarar". Y en el Congreso, ayer no hubo acuerdo entre
los diputados del Partido Justicialista para firmar un comunicado de apoyo al ex
presidente.
¿Este escándalo afecta la economía?
El "ruido" político —en este caso, ensordecedor— siempre
enturbia la calma que desean los mercados. Pero, por ahora, no hay señales de
que la situación de Menem sea preocupación central de los grandes empresarios
y banqueros. La cuestión los inquieta, sobre todo, por el clima político que
pueda instalarse si es detenido.
¿Cuánto preocupa este caso en el exterior?
Los problemas de un ex presidente, en un caso de corrupción, siempre
transmiten una imagen preocupante fuera del país. Pero más allá de esto, no
hay señales evidentes de inquietud en el exterior. De hecho, el Departamento de
Estado de los EE.UU. se cuidó de tomar distancia de la última jugada de Menem,
que había buscado respaldarse en Washington al sostener que si se hubiesen
vendido armas a Croacia, EE.UU. debería haberse enterado.
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