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¿Para qué sirvió la Reforma Educativa? o Prof. Hugo D. Catalín - catalin@intercom.com.ar En las últimas décadas del siglo XX las economías del primer mundo
(Inglaterra y EE.UU como referencias principales) tienen problemas para seguir
crecimiento, necesitan reformar sus instituciones. El Estado Keynesiano que fue
tomando forma a partir de la gran depresión del año ’30 no sirve más a sus
fines, es “ineficiente”, se debe “retirar”. Nace una nueva “regulación”, el
estado garante de lo privado, de la armonía a través de las leyes del mercado.
El hombre, el conocimiento son tironeados por el imperativo tecnológico y
el principio de eficacia, orientados, motivados por la competencia,
la persona humana es valorizada como recursos potenciales para crear y
satisfacer necesidades para el consumo, hacerle desear cosas que parecen
naturales para su felicidad. Economía y la tecnología se convierten una nueva
forma de ejercer hegemonía en la política mundial. La gobernabilidad invierte la
pirámide, es atravesada por la idea de horizontalidad, como una nueva forma de
gestión para la calidad. Las empresas reducen las jerarquías, la planificación
se acerca a la ejecución, la educación permanente, polivalencia y el trabajo en
equipo son competencias necesarias para adaptarse a los escenarios del cambio.
La idea de “servicio”, del “accontability” (rendición de cuentas) moldea a las
instituciones del estado. La microelectrónica, las rápidas comunicaciones y
movimiento de personas y objetos impregna a occidente (globalización). ¿Qué nos pasó a los argentinos en relación a este discurso de los países centrales? Actores económicos con intereses que se corresponden, analistas simbólicos (intelectuales civilizados en lo universal) atan nuestra realidad a esa estructura de poder que provoca asimetrías que están a la vista: Fuerte endeudamiento externo (a fines de l975 debíamos 7.000 millones de dólares), desindustrialización, venta irracional de las empresas del estado, empobrecimiento de la mayoría de los argentinos, y lo peor de todo, la valcanización de nuestra cultura. El atajo; el dinero fácil; el todo x 2; el invidualismo salvaje; la cosmética del consumo se opone al esfuerzo como valor para la realización personal y social; los vecinos, los amigos, la familia como forma de construir vínculos solidarios; la virtud, el bien común como camino para la perfección. Se corrompe a la política, y se buscan nuevas formas de instituir con referencias internacionales, es la revolución neo-liberal (neo-darwinistas sin principios). Es esta idea de Estado la que sirve de marco para el debate y la aprobación de la Ley de Educación y la reorganización (o la desorganización final) del sistema. Se instala la idea del estado ineficiente, el “elefante en un bazar” que rompía todo, con fuertes sesgos autoritarios, que no permitía construir para la “Sociedad del Conocimiento”. El Banco Mundial (la izquierda del F.M.I) invirtió fuerte sumas de dinero (que estamos pagando) en programas de perfeccionamiento, capacitación y actualización en el ideario de la nueva regulación. Las leyes del mercado (conocimiento objetivo en economía) produjeron un andamiaje conceptual-tecnológico: Ley de Reforma del Estado, Ley de Convertibilidad, Ley de privatización, Ley de Transferencia Educativa, Ley Federal de Educación. Los reformadores educativos –que tuvieron la habilidades de ir acomodándose a
los diversos circuitos de poder- formalizaron el cambio desde el paradigma de la
complejidad (Edgar Morín), base de las hipótesis de construcción del pensamiento
hermenéutico y crítico para resolver el conflicto de calidad y equidad de
nuestra realidad. En la relación mando y obediencia que subyace en el nuevo
pensamiento economicista, lo complejo termina en reducción y simplificación en
la estrategia de poder del opuesto. Uno de los temas claves de la nueva
educación es la distribución del conocimiento con calidad y equidad, no se
logro, se profundizo la desafiliación y la intolerancia. La ideología de la
superioridad de lo privado resuelve negativamente la crisis del docente
tradicional (vocacional) ahogado en el trabajador pauperizado moral y
materialmente. Se desnaturalizó a la educación pública en su misión, y se usó a
los docentes para contener, asistir a la gran cantidad de hermanos nuestros que
eran empujados a la pobreza y la marginalidad a causa del modelo. Se
quiere cambiar “la visión” de los docentes desde respuestas de una investigación
cualitativa de “laboratorio”, desde la consulta formal. La mística docente nace
con la dogmatización de la revolución liberal de 1880, con referencia filosófica
en la modernidad, debe ser el eje de análisis de un cambio de paradigma, y no
solamente desde la organización científica del trabajo (Taylorismo) y su
burocratización, en la búsqueda de una nueva relación de
Sociedad-Estado-Educación. El docente se convierte en “líder social” si se
construye desde un proyecto de país desde y para los argentinos, y no de
políticas de estado que no son más que programas de intereses de poder
monopólicos. Tal vez unos de los ejemplos más claros de la reducción del
pensamiento que provoca la asimetría fue el desmantelamiento del CONET,
nuestras pequeñas y medianas empresas del sur de Santa Fe o de Chivilcoy (Pcia.
de Bs. As.) buscan torneros, fresadores, etc., y no los consiguen. Lic. Prof. Hugo D. Catalin – catalin@intercom.com.ar |
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